La Flotilla de Vittorio

 

Pocos días después de que asesinaran a su hijo en Gaza, la madre del activista pro palestino Vittorio Arrigoni, Egidia Beretta Arrigoni, se preguntaba en Il Manifesto: «¿Hace falta morir para convertirse en héroe, para alcanzar la primera plana de los diarios, para que las televisiones se aposten delante de tu casa? ¿Hace falta morir para seguir siendo humanos?» La pregunta no busca respuesta, es más bien retórica. ‘Vik’, así le llamaban los que le conocían, solía terminar sus artículos con la expresión Restiamo Umani (seguimos siendo humanos). Él lo era. Muchos lo son. Otros, los que le mataron, los que le bombardearon en más de una ocasión, los que asaltaron toda ayuda… Esos juegan a otra cosa.

Hoy, Manuel Tapial y Laura Arau, miembros de la iniciativa Rumbo a Gaza y participantes de la primera Flotilla de la Libertad, se han reunido con un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación para pedir al Gobierno que proteja a los activistas que se embarcarán en la Segunda Flotilla. La primera fue asaltada por el Ejército israelí -según la ONU, violando las leyes de derechos humanos-, que, con un «nivel inaceptable de brutalidad», asesinó a diez activistas e hirió a casi un centenar. Por ese motivo, los miembros de Rumbo a Gaza consideran necesaria la protección del Ejecutivo ante otro posible asalto de Israel.

A finales de 2008, Arrigoni clamaba en un artículo, en referencia a Palestina: «Que alguien detenga esta pesadilla. Seguir en silencio significa respaldar el genocidio en marcha. […] Hay una parte de la humanidad que está muriendo, penosa la escucha». A finales de mayo saldrá una segunda Flotilla, bajo el nombre de Restiamo Umani, cargada de ayuda humanitaria para los palestinos en Gaza. La embarcación cruzará el Mediterráneo -el «amado mar» de Vittorio, recuerda su madre- e intentará alcanzar la franja. Que banderas vayan o no con la Flotilla está por concretar. Todo depende de quien quiera seguir siendo humano.

Más en: ‘Vittorio, el activista que no conocí’