Tentativa de inventario

Isabel in the sky with diamonds

Su Majestad en las nubes vista por un siervo.

Leo que algunos británicos, los más afligidos por el deceso de la monarca, van de un lado para otro mirando al cielo. Explican los tabloides que de tanto mirar algún paisano ha creído ver nubes con forma de reina (o reinas con forma de nube), incluso los hay que, no contentos con la mera contemplación del fenómeno, han tenido a bien compartir en redes sus hallazgos para regocijo del personal ávido de apariciones reales.

Sin ser yo británico ni nada de eso, y sin estar especialmente afligido, he probado de mirar al cielo en busca de un monarca o un príncipe en su defecto. Si bien es cierto que el potencial nefológico de la Gran Bretaña es otra liga, la Villa, con su cielo azul cobalto y sus nubes bien mullidas, puede, también, prestarse al escrutinio. Y eso he hecho, divisar el firmamento capitalino a la caza de movidas espongiformes.

En lo que me ha durado media bolsa de anacardos he podido ver nubes que parecían castillos, lavadoras, querubines, un señor con bombín, varios osos polares y hasta la diosa Cibeles vestida de blaugrana (esto último no sé si fue real o sólo un sueño). Pero ni rastro de la reina. Supongo que uno ve lo que quiere ver. La devoción es lo que tiene.