Opinion · Entre leones

Entre Susana e Iglesias, Pedro y Errejón

Entre el PSOE de Susana Díaz y el Podemos de Pablo Iglesias habita la única alternativa de centro-izquierdas que puede tumbar al PP en unas futuras elecciones.

Es el territorio político, principalmente socialdemócrata, que han dejado libre Susana Díaz y los suyos al derechizar al PSOE facilitando la investidura de Mariano Rajoy. Y Pablo Iglesias y su tropa al radicalizar a Podemos.

En Podemos, aunque sea en la votación para decidir cómo se votará en el próximo congreso, la militancia ya ha dado muestras de que no está tan abrumadoramente con Pablo Iglesias como el creía.

De hecho, a tenor del  resultado –una pírrica victoria para el actual secretario general-, Íñigo Errejón está en disposición de disputarle el liderazgo a Iglesias.

De entrada, el modelo de partido que defiende Errejón, más pragmático y menos radical, tiene mucho más recorrido electoral que el que apadrina Iglesias.

Podemos empezará en febrero a ocupar ese espacio político de  centro-izquierdas con vocación de gobernar si Errejón logra mando en plaza. Si Iglesias y los anticapitalistas le cierran el paso, esa zona cero de una nueva izquierda seguirá vacante.

La otra gran batalla pendiente está en el PSOE, y a la espera de fecha para dirimirla; antes del verano, según Javier-Autoridad-Moral-Fernández.

Si Pedro Sánchez –o alguien del ‘no es no’ que cuente con su respaldo- logra recuperar el control del partido con el apoyo de la militancia, la principal pata de una coalición de centro-izquierdas estaría en posición de ataque para el asalto del poder.

Si Susana Díaz logra el primer sillón de Ferraz, la gran coalición será con el PP, con un PSOE en un papel absolutamente vicario; vamos, de jarrillo lata, como en los días que corren de PNL y de más ruido que nueces.

Pero Pedro Sánchez e Íñigo Errejón tienen otra opción en caso de que el PSOE y Podemos caigan en manos de Susana e Iglesias, que representan un callejón sin salida para ambas formaciones.

Sí, estoy hablando de crear un nuevo partido, un partido socialdemócrata que renueve a la izquierda en España, que conecte con la gente más joven y que pueda mandar al PP a la oposición. Porque de eso de trata, de derrotar en las urnas al partido más corrupto que ha conocido nuestra democracia y que amenaza con dejarla en los huesos para levantar un país sin pulso, aliñado y casposo que le perpetúe en el poder.

O en una gran Agencia Tributaria, donde Cristóbal Montoro pueda mangarnos de lo que los bancos deben devolvernos por habernos mangado con las cláusulas suelo. Un Robin Hood en casa Botín; eso, un ladronzuelo que le roba a los pobres para dárselo a los ricos en forma de rescate bancario, ¿no?.