Opinion · Postdatas

Por el bien de España, claro

Pablo Casado lo tiene claro: leña al mono que es de goma (Pedro Sánchez) y cuanto peor, mejor (España). Para eso, claro, necesita escupir una boutade diaria sobre la cosa (Cataluña).

Lo de su máster y su licenciatura en la Cardenal Cisneros no está nada claro –más bien todo lo contrario- por mucho que los medios afines y los tribunales le hayan dado carpetazo y medio, pero él lo tiene clarísimo, cristalino: “Torra quiere un derramamiento de sangre y una guerra civil”. ¡Toma ya!

Pero en los pocos meses que lleva acumula ‘toma-yas’ para parar un tren y todos con un toque bélico (en esta deriva se nota la mano de quien mece la cuna, Aznar por parte de padre y Murdoch por parte de la cuenta corriente). “No se puede negociar sobre Cataluña con una pistola en lo alto de la mesa”; “la situación en Cataluña empieza a parecerse a la kale borroka”; “Pedro Sánchez es cómplice de la kale borroka”. Así hasta llenársele la boca de espuma, girar la cabeza 180 grados, caminar por techos y paredes, jurar en arameo, latín y griego y potarle a un anciano cura.

En el fondo creo que a Casado le importa un pepino Cataluña. Solo así se entendería que fuera capaz de decir que en esos lares catalanes hay mucho pepero que no sabe aún que lo es. En fin, de premio fin de carrera, sin papeles ‘ninaniná’.

Pero a lo que iba: lo que de verdad quiere Casado es llevarse por delante a Pedro Sánchez, no vaya a ser que el madrileño gane las próximas elecciones generales y se consolide ocho añitos en Moncloa, y mande de camino al PP a una larga travesía en el desierto que desemboque en una señora pequeñita pero muy grande sentada en el Consejo de Estado.

Por eso, el alumno aventajado de Aznar no para de desbarrar contra el propio presidente del Gobierno. Por llamarle, le ha llamado “presidente ilegítimo” por entender que “juro defender España y no lo hace”.

Y eso que, al tratarse de una cuestión de Estado, Casadín podría haber optado por brindarle lealtad y respaldo, como Pedro Sánchez le dio a Rajoy hace un cuarto de hora de legislatura.

Y hete aquí el quid de la cuestión: ¿de verdad se cree Casado que España solo se defiende aplicando el artículo 155 de la Constitución y ‘¡a por ellos!’?, ¿de verdad cree que con esa mano dura de sargento chusquero que defiende logrará mantener la unidad de España en pleno siglo XXI?

En fin, visto lo visto, más nos vale que Pedro Sánchez aguante todo lo que pueda y más (con los Presupuestos limpitos y aprobados), gane tiempo y halle una solución que saque a los españoles y los catalanes del callejón sin salida en el que nos encontramos.

Si no, vamos a tener que soportar a Casado, Rivera y Abascal, juntos y revueltos y repartiendo mamporros y recortando derechos y libertades. Por el bien de España, claro; siempre por el bien de España.