Féretros que no arden y países en fuego

En una funeraria en Valladolid al parecer incineraban los cadáveres y dejaban fuera el féretro. Que féretro que huye, vale para otra guerra. La verdad que es una buena idea. Bastaría para terminar de marcharnos una hermosa sábana blanca de lino. ¿Por qué quemar más madera, lacas, remaches y 3000 euros? ¿Tan mala conciencia tenemos con los que se van? Los de las funerarias, que saben del dolor de la pérdida, tienen fácil hacerse los vivos. Basta mirar el precio de las coronas o de los ataudes. Estos de Valladolid,  los 3000 euros, o lo que fuera, lo cobraran. Seguro que, además, decían que eran una funeraria ecológica porque emitían menos CO2 a la atmósfera. Todo presuntamente, menos los muertos y la tristeza de los deudos.

Pedro Sánchez también tiene su funeraria, que se llama PSOE, y ahora que es Presidente del Gobierno confunde su empresa de pompas fúnebres ideológica con el gobierno de España y se pone del lado de Trump, Bolton y Abrams para incendiar Venezuela. Esos personajes siniestros ya incendiaron El Salvador, Nicaragua, Irak, Afganistán o Libia. Y les cobraron el féretro robándoles el petróleo, el café, las bananas o lo que tuvieran. Aunque siempre hacen un bonito discurso fúnebre sobre la democracia. Porque esta gente, siempre que habla de la democracia, la entierran. Sánchez, para marcarse un triple, al tiempo que alienta la guerra en Venezuela busca un entrenador de baloncesto para gobernar Madrid. Que a diferencia de los féretros, está que arde.

Pedro Sánchez ha reconocido en Venezuela a un tipo que se ha autoproclamado Presidente en la calle, poniendo así en entredicho todo nuestro Estado de derecho. ¿Con qué cara encarcelamos a los políticos catalanes que proclaman la república si nosotros reconocemos a quien se proclama Presidente en la calle? El Papa, López Obrador, Tabaré Vázquez, Rodríguez Zapatero, Corbyn, Sanders, Iglesias apuestan por el diálogo y por elecciones, porque hay que terminar con las dos legitimidades enfrentadas en Venezuela. Pero esas elecciones tienen que ser pactadas con el gobierno legítimo de Venezuela que es el de Maduro. A no ser que lo único que quieras es robarles el petroleo. Como en Irak. Pedro Sánchez, haciendo cuentas desde la cobardía, se pliega a los gritos de guerra de Casado, el del máster que, seguro, se saltó las clases de ética y de democracia, igual que lleva haciendo el alma de su partido desde 1936. La cobardía política fue la que no apoyó en Francia y en Inglaterra la república en 1936. Luego Sánchez hace discursos recordando al exilio republicano.

Nosotros, el Reino de España, que tenemos un Rey que no ha nombrado nadie, pero damos ultimátum a otros países. Bueno, a su padre lo nombró Franco. A Sánchez le reafirman en su ultimátum gente como Borrell o Felipe González, que tienen intereses en empresas multinacionales que se enriquecerán si los norteamericanos roban el petróleo de Venezuela. Luego vamos dando lecciones por América Latina. Los norteamericanos ya les roban la empresa CITGO y les bloquean y mandan ayuda humanitaria que es una manera de abrir una brecha por donde invadir. Maduro, que vivió lo que pasó en Irak, sospecha, lo que parece sensato.

Quien ha dado una lección a Sánchez ha sido López Obrador en México, recordándole que los mexicanos no intervienen en otros países porque no quieren que les intervengan. Esa lección tampoco sale en la tesis de Sánchez. Tenemos unos políticos que son unos iletrados en cuestiones de democracia. Pero para qué van a estudiar si tenemos universidades que les regalan todos los grados academicos.