Corazón de Olivetti

España en juego

 

Eurovegas tiene hoy más sentido que nunca: cuando pidamos el rescate y lleguen los hombres de negro a ayudarnos a patadas, la troika probablemente nos imponga jugarnos los presupuestos generales del Estado a la ruleta. El pleno del jackpot consistirá seguro en un talonario de recetas para adquirir antidepresivos evitando el copago. Si sacas un repóker, tu hijo podrá ir a la Universidad. Una escala real y podrás disfrutar este año de vacaciones. Ya escucho a las máquinas tragaperras seduciéndonos con un tanque de combustible lleno. En la mesa de baccara, se sortean recibos de la luz y del agua. Habrá un reservado para que los autónomos y las pymes se jueguen la próxima declaración trimestral del IVA.

Si Las Vegas la creó un gangster, esta democracia está siendo refundada por trileros. En el cine en 3D se proyectarán videos eróticos o pornos robados a concejalas y a periodistas, mientras Esperanza Aguirre cantará todas las noches a lo Liza Minelli "Money, money, money", o "Killing me softly with his song", en los viajes de incentivo para los colegios de arquitectos. Cada temporada abrirá sus puertas el gran teatro del mundo con la reposición del célebre musical "Las verdades del banquero".

Será un tiempo feliz, diseñado por la comisión de apuestas privadas de la FAES, donde los diputados no cobrarán para que puedan nutrirse de sobres bajo cuerda, de donaciones de empresarios o de fortunas particulares, y en donde supuestamente ahorraremos parlamentarios, para que siguiendo las pautas del sistema d´Hont sólo haya del PP, del PSOE y del nacionalismo periférico. Hagan juego, señorías: el número de su puesto en la lista estará en el trasero del patito de goma que deben pescar como si esto fuera una feria.

Los más viejos se suicidarán cuando hayan perdido al bingo lo que le queden de sus pensiones. Claro que, al carecer de fichas de casino que utilizar para alcanzar el estatus de ciudadano de pleno derecho, se reducirá milagrosamente el número de parados obligándoles a quemarse a lo bonzo cuando tengan que acudir por fuerza a sofocar incendios. Los profesores interinos en desempleo podrán impartir clase en los másters de croupiers para cuya matrícula se darán de bofetadas probablemente todos aquellos que hayan crecido con una videoconsola entre las manos: ya veo a los filólogos analizando "El jugador" de Dostoievsky, o al matemático explicando el infalible sistema de Los Pelayos.

Familias enteras desertarán de Marina D´or y acudirán en tropel a enseñar a sus hijos como ganar al blackjack mientras los abueletes se echarán unas risas explicándole a sus nietos cómo era la brisca o el tute subastao. La Oficina de la Defensora del Pueblo contará, eso sí, con asesores especiales para detectar a los gafes, como un claro ejemplo de transparencia en la gestión de este fabuloso complejo donde los dados siempre los cargará el Banco Central Europeo, siguiendo instrucciones precisas del Bundesbank.

En el pabellón Angela Merkel los niños de San Ildefonso extraerán de los bombos los números que harán posible la rifa de los eurobonos, mientras los antidisturbios intentarán impedir la llegada de la marcha de los jornaleros, disparando bolas de lotería primitiva y cupones de fogueo. Doscientos indignados, algo es algo, harán sonar de nuevo sus cacerolas en la Puerta del Sol. La democracia será una quiniela y, si violamos el reglamento, nos arriesgaremos a cadenas perpetuas revisables o a condenas a muerte por ruleta rusa. Nos dejarán fumar allí mientras nos mangan la cartera.

Lo mejor de todo será que Sheldon Adelson, el hijo del taxista que llegó a magnate de Eurovegas, multiplicará su influencia política. Y logrará que el mus alcance por fin la categoría de juego olímpico. A pesar de ello, seguirá sin importarnos cuando obtengan veinte medallas por semejante disciplina alguno de esos a quienes los incapaces llaman discapacitados.

España está en juego y les permitimos, sin embargo, que sigan jugando con todos nosotros.