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¿Por qué los conejos crían al borde de la autovía?

Carlos Rouco, uno de los investigadores participantes en el estudio, durante el trabajo de campo – UCO.

Los olivos son determinantes a la hora de que los conejos escojan los márgenes de las autovías para establecer sus madrigueras. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen de un estudio realizado por el Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga (UMA), en colaboración con el Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología de la Universidad de Córdoba (UCO) y el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA – CSIC).

El objetivo de la investigación era determinar las causas de la proliferación de conejos de monte (Oryctolagus cuniculus) en las cercanías de las autovías andaluzas, especialmente en las principales arterias de comunicación de Andalucía, como son la A-92, la A-44 y la A-45. Otro de los hallazgos del estudio ha sido el que revela que estas infraestructuras de comunicación se han convertido en los corredores de dispersión de los conejos, provocando en algunos casos plagas. Tanto es así que esta proliferación de animales ha comenzado a suponer un auténtico quebradero de cabeza para los agricultores por los daños que provocan.

Ya hace algo más de un año, investigadores del grupo de Ecología y Conservación de Ecosistemas Terrestres de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) realizaron un estudio similar, concluyendo que uno de los motivos era la presencia de vegetación herbácea o arbustiva en estos márgenes. Ahora, con este nuevo estudio circunscrito en Andalucía, se afina aún más.

La investigación halló que tanto la A-92 en dirección Sevilla-Málaga como la A-44 en dirección Jaén-Granada se han convertido en los hábitats preferidos de estos animales para establecer sus madrigueras y criar. A lo largo de cerca de 1.500 kilómetros de autovía, los investigadores han censado las madrigueras de conejos determinando su punto exacto de ubicación y confeccionado un mapa gracias a la aplicación CyberTracker 3.0.

Una vez creado este mapa, los científicos analizaron un kilómetro a la redonda de cada una de las madrigueras para intentar dar con algún denominador común. Desarrollaron un modelo de favorabilidad, donde 0 representaba la menos favorable y 1 lo más favorable. Hasta 55 indicadores de prescripción fueron empleados y, a la cabeza de todos ellos, con 0,7 de favorabilidad, la presencia del olivar al borde de la autovía.

La utilidad de este estudio es doble: por un lado y desde la óptica de la gestión de plagas, gracias al modelo desarrollado es posible conocer de antemano la posibilidad de que la plaga llegue a un hábitat concreto. De este modo, resultará más sencillo elaborar planes y poner en marcha medidas con las que mitigar los daños que provoca la proliferación de conejos.

Por otro lado y a pesar de que en estos puntos se concentran tantos conejos, no podemos olvidar que según el nuevo criterio que aplica la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés) desde este año, el conejo de monte se encuentra “en peligro”. Gracias a esta investigación conjunta, también resultará más sencillo identificar las áreas con mayor densidad de población de estos animales, siendo potenciales donadoras para otras en las que el conejo prácticamente ha desaparecido, favoreciendo su repoblación.