Opinion · La oveja Negra

‘Baraka’: la parte negra de la Historia

Baraka, de Javier Hernández Velázquez y editada por MAR editor, es una novela sobre nuestra historia con rasgos negros y criminales, sobre miles de hombres jóvenes que fueron enviados por la Corona española a morir en el norte de África por intereses económicos de la nobleza y la alta burguesía, para que España pudiera dedicase a la explotación de mineral de hierro en el norte de África, con el fin de venderlo a los países participantes en la I Guerra Mundial.

La novela está marcada por el pesimismo y la frustración de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas; convertida España en nada en el plano internacional. En plena depresión nacional y víctima de una inestabilidad permanente en el norte de África, especialmente en el Rif (donde se producían, entre otras terribles matanzas, la masacre en el Barranco del Lobo de 1909); con el desastre de Annual (en el cual murieron más de 10.000 españoles, una gravísima derrota militar ante los rifeños comandados por Abd el-Krim en 1921) y sin nada que diera esperanza a los ciudadanoss. La guerra del Rif ha dado lugar a pocas novelas: un volumen de La forja de un rebelde, de Arturo Barea, Imán, de Ramón J. Sender, Del Rif al Yebala, de Lorenzo Silva;  y poco más. Javier Hernández Velázquez ha querido aportar su visión arropada por historias recibidas de su familia, que vivió aquella terrible historia.

La novela negra ha asumido casi la exclusividad de la crítica social, y el autor, experto en esa crítica, mezcla elementos negros con históricos para diseccionar la realidad de la España de principios del S.XX y establecer la crítica a una monarquía moribunda por aquellas fechas. Vivimos un periplo que va desde la pérdida de las tierras americanas en 1898 hasta el alzamiento militar contra la República, de caída en caída. Baraka responde a muchas preguntas sin respuesta, trata las causas de una gran depresión colectiva y revive la historia de los jóvenes pobres que murieron para que los ricos no tuvieran que defender con las armas a su país.

Gabriel y miles de jóvenes como él fueron enviados a la muerte para asegurar a los acaudalados, a la burguesía y a la Corona, los beneficios que otorgaban las minas de hierro que suministraban materiales para el armamento a los dos frentes del conflicto mundial. Afirma el crítico Eduardo García rojas que “Baraka se aparta del género policíaco para contar cómo un aprendiz se hace maestro en un contexto histórico de sangre y fuego (…) es más una novela de aliento místico, metamorfosis que acentúa con el viaje de carácter iniciático por el desierto que emprende un acosado Gabriel ante los rifeños”.

Ese español tiroteado por los dos bandos, huido, desconcertado y que ha perdido toda esperanza en los suyos y en el resto el mundo, sigue vivo en cada uno de nosotros y puede ser, en gran medida, la explicación de los males que seguimos teniendo como país.