Opinion · La preguntadora

Otros amigos

La diplomacia y el protocolo son como los papeles de regalo y los lazos que envuelven los meollos. Hay quien les da mucha importancia pero también los hay que se fijan más en lo de dentro que en el envoltorio. Yo soy de las últimas, por los tratados y resoluciones internacionales que se han roto –por muy diplomáticamente que se hubieran firmado–. 

A Zp y a su gobierno no se le da muy bien la papiroflexia pero ¿a quién le importa después de que en cuarenta minutos se haya ganado al hombre más poderoso del mundo? “Amigo” le llamó Obama pero, peloteos aparte –que los hubo–, cuando le tocó en Praga, ante él y sus homólogos europeos, exponer la política exterior de los veintisiete y le cortaron el tiempo, prefirió centrarse en Oriente Próximo y, como buen amigo –no sólo de puro y rancho– le cantó una verdad como un templo sobre Israel (su principal aliado).  

Por lo que declara, parece que Zp de quién quiere ser amigo incondicional es de su proyecto de multilateralidad, de apoyo y recuperación del poder y prestigio de los organismos internacionales, que deben pelear “por un orden mundial más justo” y “contra la pobreza”.   

Creo que se han juntado dos idealistas con propósitos de mejorar el mundo; no dos ególatras pensando sólo en qué saco yo y los míos a corto plazo. Y Aznar –como si no soportara estar fuera del candelabro– va y escribe ayer en Abc sobre la retirada de Kosovo: “se ha dilapidado un capital de prestigio político, diplomático y militar de décadas”. Claro, me he reído mucho imaginándole haciendo lacitos con Bush y he pensado: ¡qué dos filosofías; la de to pa mi y la de lo mejor pa todos!