Opinion · La verdad es siempre revolucionaria

Campaña electoral: Televisión Española, la cueva de Alí Babá

Cuando todos los partidos políticos se han indignado ante la primera negativa de Pedro Sánchez a participar en el debate electoral de TVE, cuando todas las críticas de la derecha y de la izquierda se han centrado en la ausencia del Presidente del gobierno en la televisión pública; cuando los medios de comunicación, según su adscripción ideológica, han coreado los insultos a Sánchez, las quejas apocalípticas sobre la democracia española y las pomposas declaraciones de respeto de todos los actores políticos al Ente público; cuando los trabajadores se han manifestado en contra de que el gobierno dominara la empresa de transmisión de información y de moldeamiento de la opinión pública más importante de España, lo que ninguno de los importantes señores que dirigen la política –todos señores- ha mencionado es el grado de degeneración, corrupción y mal gobierno que domina esta televisión desde los tiempos de la dictadura.

Hoy TVE está constituida en una empresa, ya no es exactamente un Ente público, puesto que tiene un Consejo de Administración. Al caer el anterior gobierno se produce una catarsis en el PSOE que afirma que transformará el modo de hacer de la televisión pública, y que se disuelve en pocos días como una pompa de jabón. No se convoca el concurso público anunciado y se nombra, a dedo, a una administradora única que ni tiene méritos ni curriculum ni inteligencia para llevar a cabo semejante misión, y a la que se conceden poderes dictatoriales. Cuando en días de elecciones la Asamblea de Trabajadores declara una huelga en reclamación de la producción propia, la situación merece una prolija explicación por parte del gobierno, la petición de cuentas por parte de la oposición, una investigación de los medios de comunicación y una sesión especial de la Mesa del Parlamento.

CRTVE agrupa a seis mil ochocientos trabajadores y trabajadoras, y tiene un presupuesto aproximado de mil doscientos millones de euros. Con estas cifras merecería que hubiera un control específico sobre sus gastos, sus cuentas de resultados, sus presupuestos y los objetivos que se pretenden.

Pero la Televisión Española desde que se montó en los triunfales años fascistas ha sido la gallina de huevos de oro para unos cuantos enchufados. Nunca se ha sabido con certeza en qué se gasta ese supermillonario presupuesto, no se presentan las cuentas a una auditoría y nunca se ha realizado el concurso de méritos necesario para nombrar al presidente, como reclama la Asamblea de trabajadores y llevaban en su propuesta algunos de los que se postularon al cargo.

En un informe que me han facilitado se lee: “El presupuesto de CRTVE de 2013 es, aproximadamente, la mitad de MIT de Massachusetts, el mayor centro de innovación del mundo. Oficialmente, la Corporación RTVE maneja un presupuesto cercano a los 1.200 millones de euros (Según la ley de financiación de 2009 debería ser mayor)…Todas las partidas que componen este elevadísimo presupuesto de RTVE se mantienen en un nivel de opacidad extremo, sobre todo en lo referente al gasto, su distribución y veracidad. Podríamos afirmar que CRTVE es una de las empresas más opacas de Europa, pese las auditorias que se realizan por parte del Estado.

Además de incompletas, las propias auditorías son prácticamente material reservado. En cualquier caso, estos mismos informes señalan prácticas graves en la contabilidad de forma sistemática que nunca se subsanan. Todo lo contrario, persisten porque NO SON ERRORES, SON UN MECANISMO ESTRUCTURADO DE FUNCIONAMIENTO.

Es un clásico que en la época de la dictadura se utilizaba el método de fingir que unas series, unos documentales, unos programas de cualquier género, se elaboraban por productoras privadas que compraba TVE. Pero no era un secreto para nadie del sector que esas productoras consistían únicamente en una sociedad que constaba en acta notarial firmada por alguno de los directivos de la casa. El programa se realizaba en los estudios de la tele, con las cámaras, los aparatos de sonido, los camarógrafos y los técnicos de plantilla. Se usaban los transportes y hasta el combustible que pagaba la TVE, y él o los espabilados que tal hacían facturaban luego como producto externo del Ente.

Para el capitalismo avanzado que hemos conseguido con la democracia no son suficientemente rentables semejantes prácticas autárquicas. Hoy existen varias productoras, en algunas siguen viéndose los apellidos conocidos de antaño, que le venden su producto a la tele a precios de mercado. La connivencia de esos productores con los dirigentes de TVE está por aclarar.

Pero no es ese el más corrupto de los negocios que se realizan en TVE. Una de las prácticas más graves se refiere a la cesión de los derechos de explotación de aquellos programas considerados de “producción propia”.  La totalidad de las series que emite o ha emitido TVE con su sello como Cuéntame, Águila Roja, La Señora, Amar en tiempos revueltos, Isabel…. No se hacen en la (maltrecha) factoría TVE. Se compran directamente a un pequeño y elegido número de productoras. El lema que se aplica en RTVE es: “TODO LO QUE PUEDA GENERAR ALGÚN TIPO DE NEGOCIO TIENE QUE VENIR DE MANO DE UNA PRODUCTORA”.

Así comprendo ahora que cuando le propuse a la poderosa presidenta Rosa María Mateo la producción de una serie de documentales sobre la situación de las mujeres españolas en varias comunidades sobre los temas de violencia machista, trabajo, sanidad, participación social y cultural, me dijera, después de haberme prometido pensarlo, que TVE no podía hacerse cargo de la producción. Yo iba, ingenua de mí, a planteárselo sin disponer del padrino productor. Nunca se ha realizado, en ninguna televisión española, un programa como el que yo le proponía. Ni siquiera en estos tiempos en que parece que el feminismo está de moda.

Analizando los presupuestos de los 1200 millones anuales que el Estado asigna para la realización del servicio público estatal de televisión, apenas 20 o 25 millones se emplean en la fabricación de programas de producción interna (propia interna, hechos en la “fábrica” TVE).

Como son solo datos semioficiales, demos un margen de error y subamos la cifra a 50 millones y sigamos calculando. Por otra parte, la masa salarial asciende a 350 millones, teniendo en cuenta que aquí se incluyen, entre otros, las diversas retribuciones al generoso número de directivos, una gran parte externos y con contratos blindados. Calculamos que una cuarta parte de la masa salarial se va en cargos directivos en diferentes escalas. Hay que tener en cuenta que todos disfrutan de pluses no laborales y muchos de ellos de salarios anuales de más de ¡300.000 euros! RTVE ha contratado hace bien poco a un nuevo director económico comercial por ¡335.000 euros!

No es el único con ese “pequeño sueldo”. De los más de 200 directivos de alto rango se calcula que una buena parte están por encima de los 100.000 euros al año. A esto hay que incluir el pago de BONUS que se realiza periódicamente, dietas, etc, etc, etc….

50 millones para hacer programas en la fábrica, 350 toda la masa salarial incluyendo sustanciosos sueldos…. TOTAL 400 MILLONES. Hasta 1200 faltan 800, ¿Dónde están? ¿En qué se emplean? Si presumimos que los gastos de explotación pueden ser unos 100 millones de euros, quedan alrededor de 700 millones sin justificar.

Aun así, aunque eleváramos a 300 millones la cifra para los gastos de funcionamiento de la Corporación (que habría igualmente que auditar), quedan todavía unos 500 millones sin justificar, o que ¡directamente van fuera de RTVE!

Mientras, el edificio de Prado del Rey, una de las mejores instalaciones que poseemos, tiene los estudios vacíos y los profesionales están sentados en los despachos sin nada que hacer o paseando por los pasillos, como sucedía con los represaliados del franquismo. 

Y sobre todos estos extremos –y solo es un resumen- ninguno de los partidos políticos hace preguntas ni exige respuestas, como si todo lo criticable de la situación de RTVE fuese que Rosa María Mateo había cambiado el día del debate de los candidatos electorales.

Por todo ello, la Asamblea de Trabajadores ha declarado huelga el próximo 26 de abril. No es de extrañar.

Nota: Este artículo ha sido objeto de rectificación cuya publicación solicita la Corporación RTVE.