Memoria Pública

En memoria de Theo Francos

De Theo Francos podemos decir que peleó solidariamente en la España en guerra contra Franco antes que ningún otro brigadista internacional. El había nacido en Valladolid (su madre, emigrada, quiso parirle en su tierra natal) pero siempre vivió en Francia, concretamente en Bayona. Vino a Barcelona con otros jóvenes que iban  a participar en la Olimpiada Obrera , pero el golpe fascista le truncó tales ambiciones deportivas y las sustituyó por el compromiso por la libertad y la república. Theo peleó en al asedio al alcázar, en Toledo, meses antes de la llegada de los primeros contingentes extranjeros. Ya había estado en Barcelona, como ya se ha señalado, resistiendo en sus calles a los golpistas, y luego en Madrid, en la Ciudad Universitaria , en la defensa de la capital ante la ofensiva de Yagüe para pasar, después, por las más señaladas batallas de nuestra guerra: Jarama, Guadalajara, Brunete,  Belchite, Teruel, la del Ebro…
Militante de la JC francesa, recordaba, en 2006, al Periódico de Aragón: Con la llegada [a Madrid] de las Brigadas Internacionales en octubre del 36, me integré en la Comuna de París, donde fui comisario político…El batallón Comuna de París fue una primerísima unidad militar de voluntarios foráneos, adscrita al 5ª Regimiento, que se integraría en la XI , primero, y la XVI Brigada Internacional, después.  En el Puente de los Franceses fui herido por primera vez, apuntaba también al diario. La metralla de una granada le cogió el brazo y tuvo que ser trasladado al Elche para su reposición.
Con la disolución de las fuerzas internacionalistas en otoño de 1938, Theo y otros resistentes a abandonar España, para actuar desde la 65 brigada de choque, en el frente sur (Extremadura y Andalucía) y desde allí pasó a ser, una vez concluida la guerra, uno más de los miles de personas que aguardaron en el puerto de Alicante la llegada de los barcos salvadores que nunca lo fueron. Pasó por el campo de concentración de Miranda de Ebro, del que intentó evadirse tres veces, y participó, como castigo, en la reconstrucción del pueblo de Belchite.
La intervención de Cruz Roja hace que le repatríen a Francia, en 1940, en el mismo momento que las tropas alemanas invadían ese país. Y vuelta a empezar.
Esta vez le da tiempo a huir a Inglaterra para incorporarse, en Marchester, a la Escuela de Paracaidismo para , una vez adquirida la formación necesaria, realizar acciones de sabotaje en Noruega, Bélgica, la Francia ocupada y Libia. En 1942, realizando una misión en el sur francés, pasa a España y es detenido por la Guardia Civil y vuelva al campo de Miranda de Ebro. Intenta escaparse dos veces, la última con éxito y, desde Portugal, vía Casablanca, regresa a Inglaterra.
Participa en la ofensiva aliada contra Italia y forma parte del contingente de tropas que luchan en Sicilia y Monte Cassino. En 1944, al lanzarse junto a otros compañeros sobre la ciudad holandesa de Arnhem, son capturados por el enemigo y los fusilan a todos… Pero Theo, milagrosamente, salva la vida; así lo contó en una ocasión: "Aún llevo una bala que no me han podido extraer, un matrimonio de agricultores advirtió que movía la mano entre el grupo de fusilados. Me rescataron [de la fosa común] y me ocultaron durante tres meses hasta que llegaron los aliados. Entonces me evacuaron a un hospital…"
En febrero de 1945, una vez repuesto, tras nueve años de ausencia, regresa a Bayona …y, al regresar, me encontré con que me esperaba mi novia, sin saber si estaba vivo o muerto. Me casé [con ella en 1946]. La guerra había terminado, pero Theo no recupera si identidad hasta julio de 1947. Durante su periplo vital había sido diferentes personas: François Pérez, Pierre Elisalde, Pierre Cahier, Josef Soeniest y Joseph Dallet y por fin había llegado el momento de recuperarse así mismo.
Theo ha vivido, desde su fusilamiento en 1944, hasta su muerte natural el pasado 1 de julio, con una bala de metralleta instalada junto a su corazón. Nunca le importó, por eso no se operó cuando tuvo ocasión, para retirarla porque siempre se sintió orgulloso de hacer lo que hizo por la defensa de las libertades contra el fascismo, de haber sido condecorado después de tantas hazañas tanto por las fuerzas francesas e inglesas como por las norteamericanas como reconocimiento a su participación en Monte Cassino: Ellos no sabían que yo era comunista, rememoraría tiempo después. En España, el mismísimo general Miaja, el responsable militar de la defensa de Madrid, le cuelga, allá por 1937, una primera distinción por su valor.
Su perfil de héroe, romántico y cinematográfico pero real, marca el de toda una generación irrepetible de hombres y mujeres que combatieron en defensa de los valores de la libertad contra la involución y el fascismo, en España y en la liberación de Europa.
Gracias a todos ellos. Gracias a tí, Theo.

 

Autor: Asociación  Foro por la Memoria