Merienda de medios

El autogol de Rajoy

Rajoy nos tiene engañados. Se da por hecho que es un parlamentario brillantísimo, capaz de hacer un carpaccio de su oponente, gracias al estilete dialéctico que se le atribuye. Pero, cuando se espera que lo demuestre, va y nos lee el discurso equivocado. La decepción no impide que los incondicionales tiendan a ser generosos con Mariano, quizás porque esperan que algún día el delantero centro del PP le hará un hat trick a Zapatero y entonces Cospedal se subirá a los leones del Congreso, como hacía Raúl con los de la Cibeles. Entre tanto, este hombre no le mete un gol ni a la puerta de Alcalá.
"El de Rajoy (...) fue el desconcierto de un entrenador de fútbol que careciera de plan B después de descubrir que el rival no salió a jugar como se esperaba (...). Regresó a su escaño como el hombre de corbata aflojada que acaba de perderlo todo en la ruleta", certificaba David Gistau en El Mundo. La misma impresión tenía Victoria Prego y eso que cuando no pone voz en off a la transición juega en el mismo equipo que el de Pontevedra: "Hay que decir que Rajoy mejoró mucho en su última intervención pero que ya era demasiado tarde".

Quien, como Rajoy, hace siempre el mismo regate, pierde el balón y al que escribe de oídas le pillan en renuncios. A Gundín, el de La Razón, le cambiaron la partitura y cantó la Traviata al ritmo de Extremoduro. "Hay dinero para todo y para todos, para coches, transporte, las chapuzas del pueblo y hasta subsidios vitalicios a los parados", escribía sin reparar en que Zapatero no formuló, como se esperaba, un plan de rescate a los parados sin cobertura. Otra vez será.

Zapatero cambió de táctica y eso motivó que "Rajoy se bloquease", en opinión de Ignacio Camacho en la monarquipedia. "Quizás presa del estupor tiró por la borda su primer turno y sólo al final del segundo apretó la tecla clave: las clases medias". Si hasta Carrascal se permite instruir a Rajoy –SDLqcon esta gente lo único que cabe es la ironía"– es que el líder de la derecha eligió un mal día para dar de comer a las palomas.

El secreto

"Si el PP tiene un plan económico, no lo enseñó", precisaba el editorial de El País. Será una precaución. "Zapatero ha exigido a Mariano Rajoy que le cuente explícitamente las medidas de flexibilización laboral para choriceárselas", escribía Román Cendoya en El Imparcial, toda una contradicción (lo de Cendoya e imparcial). Pues nada, que guarde el secreto.