La balada de Bárcenas

Luis Bárcenas tiene su corazoncito. Cansado de que su partido le considere un grano en el culo, el tesorero del PP ha empezado a mandar avisos a Esperanza Aguirre y al empleado de Murdoch, además de poner a buen recaudo nueve cajas de papeles, por si las flies. Cuentan que Aznar ha tranquilizado al personal diciendo que en el bodorrio de El Escorial el Bigotes no pagó el frac a Agag ni a Ana su traje de princesa, mientras que la presidenta madrileña le ha pedido de rodillas que cante La Traviata si le place. Más chulo que un ocho, Bárcenas ha explicado que dejará el cargo “provisionalmente” cuando tenga a bien. ¿Que qué dice Rajoy? Manzanas traigo.

Nadie se explica por qué Rajoy no extirpa el grano, aunque las razones son evidentes y están en cajas. “Estando el PP a favor del despido libre, y deseando, como están, quitárselo de encima, podrían darle el finiquito. Pero no se lo dan y no se lo dan por miedo a que hable. Él mismo ha dicho que se lleva por delante a Rajoy si no se respetan sus tiempos”, certificaba Juan José Millás en el Información.

La novedad más reciente ha sido la irrupción en el ajo de Javier Arenas, al que ese mago del periodismo llamado Marhuenda culpaba en la COPE de las aflicciones del gallego: “Rajoy no se merece el disgusto que está sufriendo por mantener a alguien para satisfacer los deseos de Javier Arenas”. Y es que el andaluz, eliminado por cortesía de Ramírez de la foto en la que Bárcenas, Galeote y Sepúlveda -el trío calavera-, jugaban al pádel, se vestía de corto este domingo en la recuperada instantánea. “¿Por qué se maquilló la foto sin él y se publica ahora que Bárcenas parece un cadáver que dispara a todo lo que se mueva?, se preguntaba Francisco Romacho en La Opinión de Málaga.

Pues porque el pistolero más rápido de la derecha ha entrado en el salón. Haría bien Bárcenas en seguir el consejo de Miguel Ángel Aguilar: “Presente de inmediato su dimisión porque una vez que Jotapedro le ha puesto en el punto de mira de su rifle de repetición su situación se hace insostenible”, escribía en El País.

El beso
Queda la duda de si esto es el viejo Oeste o el Chicago de los años 20. Aunque en El Plural, Carlos Carnicero lo tenía clarísimo: “Las mafias caen por las riñas de familia. Estamos harto de verlo en las películas de Francis Ford Coppola o Martín Scorsese”. Cuando tengamos un plano corto de Rajoy y Bárcenas no dejen de observar quién besa a quién.