Cabeza de ratón

Limosna para el culto

Cristóbal, Luis y Mariano, Montoro, De Guindos y Rajoy, ejercen de Melchor, Gaspar y Baltasar, los tres reyes magos de la mágica recuperación de nuestra economía, iluminados por una benéfica constelación, ven en las estrellas un futuro radiante y, en vena profética, auguran años de vacas gordas para sus fieles creyentes que andan atónitos y dispersos y que no saben si siguen siendo de los suyos. Este año nuestros Magos de Oriente reparten regalos, en simulacro diferido, y se preparan para desfilar en una cabalgata que podría ser su último galope, habrá regalos (aunque estén envenenados) para casi todos, pero los reyes volverán a traer carbón a los niños malos de la Cultura. El IVA seguirá gravando gravemente al sector. El cine español ingresó el año pasado 23 millones de euros en las arcas públicas quitándoselo de comer, castigados sin postre con ese 21% como un artículo de lujo. "Dicen que no tienen para comer y luego se lo gastan en músicas, en películas que ni siquiera son pornográficas y en teatros de vanguardia y de protesta". La pornografía paga un 4%, la prostitución organizada se integra en el PIB. Desfóguense con IVA reducido, vayan a los toros, que son patrimonio cultural, al fútbol que es escuela de costumbres. Parece mentira que casi hayan desaparecido los cines X. El de mi barrio alberga ahora un supermercado, pero hasta hace poco a sus puertas decrépitas figuraba un rótulo muy explícito: "En esta sala solo se proyectan películas pornográficas o que hagan apología de la violencia".

Pequeños teatros, microteatros, teatros de bolsillo, películas de bajo presupuesto, nuevas librerías de viejo, reductos artesanos. Vuelve el "undeground" semiclandestino y perseguido, la contracultura. La Cultura no encaja en el Sistema y le saca de sus casillas. El Ministerio de Cultura no paga a los traidores que en lugar de dedicarse a hacer películas, músicas y teatros utilizan las subvenciones para subvertir, para morder la mano generosa que les da de comer y manifestar en las calles, los foros, los platós y los escenarios su disidencia, invocando demagógicamente ideologías periclitadas y obsoletas, populistas, bolivarianas y de las JONS.

Pero el desprecio que trasluce el Ministerio de Educación y Cultura por la Educación y la Cultura como patrimonio de todos puede tener raíces históricas. En el Siglo de Oro de nuestras letras los letrados pasaban hambre y necesidad, cuando no cárcel  y castigo, pero hacían de la necesidad virtud y seguían escribiendo, para la imprenta o el teatro, obras maestras. Cierto es, que para sobrevivir tenían que recurrir al patrocinio y al mecenazgo de los nobles a los que escribían odas y sonetos laudatorios por razones casi siempre gastronómicas. A Quevedo le costaron caras sus salidas de tono: "No ha de haber un espíritu valiente/ nunca se ha de  sentir lo que se dice/ Nunca se ha de decir lo que se siente". Lope de Vega por su parte usó y abusó de la picaresca y trampeó lo que pudo, corrupto en una corte corrupta,  amañó concursos públicos y poéticos y gozó de privilegios y prebendas,  limosna para el culto.

Mantener a los intelectuales y a los artistas a dieta aguzará su ingenio o les conducirá hacia otras profesiones más rentables y útiles para la sociedad rodando spots publicitarios, creando videojuegos apocalípticos o escribiendo al dictado en los medios de comunicación , tan necesitados de "intelectuales" amaestrados.