Otras miradas

La marquesa de López

José Manuel Martín Medem

Excorresponsal de TVE en Colombia y Venezuela.

Cuando la marquesa levanta la punta de la nariz para hablar, siempre parece que se dirige a sus criados. Tiene en sus gestos la misma soberbia de los sifrinos: así denominan en Venezuela a los poderosos engreídos que desprecian y humillan a los más vulnerables. Les llaman también mantuanos, en referencia a las élites blancas criollas conjuradas en 1808 con la monarquía colonialista española. Ahora conspiran con la intervención de Estados Unidos y cuentan en España con la complicidad de la aristocrática Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, marquesa de Casa Fuerte.

Pero esta sifrina del Partido Popular cometió una tremenda indiscreción cuando el 23 de enero sapeó a Juan Guaidó que se había autoproclamado presidente provisional de Venezuela. En criollo coloquial, sapear significa delatar. Para presumir de lo que sabía, Cayetana reveló, en una crónica del 28 de enero como enviada especial de El Mundo en Caracas, que detrás del emergente desconocido estaba Leopoldo López en alianza con la Administración Trump.

El líder opositior venezolano Leopoldo Lopez realiza unas declaraciones a los medios a las puertas de la residencia del embajador español en Caracas.. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
El líder opositior venezolano Leopoldo Lopez realiza unas declaraciones a los medios a las puertas de la residencia del embajador español en Caracas.. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Aquella información, titulada Estrategia de ajedrez para la transición en Venezuela, no tuvo mucha repercusión pero explica lo que ha sucedido desde entonces. La marquesa de Casa Fuerte detallaba la estrategia elaborada por Leopoldo López, con Juan Guaidó como mascarón de proa, para secundar la conspiración de Estados Unidos contra el gobierno de Venezuela. Cuatro eran los componentes del plan. El sometimiento a la política de Trump con el acompañamiento de los presidentes de Colombia, Brasil, Argentina y Chile para comprometer a la Unión Europea, contando con la colaboración de Felipe González y José María Aznar. La cobertura de los grandes medios de comunicación internacionales para presentar a Guaidó como la única esperanza democrática de Venezuela. La reconstrucción mentirosa de la unidad de la oposición venezolana para camuflar con un discurso constitucionalista la amenaza de la intervención militar de Estados Unidos. Y la intentona de negociación de Leopoldo López con las Fuerzas Armadas y sectores del chavismo para desplazar a Nicolás Maduro y formar un gobierno de transición.

Aquella crónica de Cayetana resulta imprescindible para entender mejor la especulación publicada el domingo en El País sobre el fracaso de la reaparición de Leopoldo López convocando a los militares para un golpe de Estado organizado por Estados Unidos.

Voluntad Popular, el partido del mantuano Leopoldo López, sólo tiene 14 de los 112 escaños de la oposición en la Asamblea Nacional de 167 diputados. Casi lo mismo que Vox en nuestro Congreso. Ese es el tamaño político del supuesto salvador de Venezuela que se escondía detrás de Guaidó, que sólo se empina con los tacones de Washington y que ha sido acogido en la residencia del embajador de España en Caracas. Nuestro gobierno en funciones tiene ahora un tremendo problema. ¿Qué va a hacer con Leopoldo López, el agente estadounidense del golpismo, cuyo partido se puede comparar con Vox pero que (aunque parezca increíble) forma parte de la Internacional Socialista?