Otras miradas

Jesús más nada: teocracia evangelista

Javier López Astilleros

Dame a un hombre totalmente comprometido con Jesucristo y nuestros problemas serán resueltos. (Abraham Vereide)

Los evangelistas son la vanguardia de la cristianización de los paganos. En toda América son influyentes, dinámicos y poderosos. Hasta López Obrador cuenta con el apoyo de organizaciones evangélicas. El presidente de Nicaragua Jimmy Morales es otro de sus rostros. En países como Venezuela y Colombia ya presentan a sus candidatos, mientras en Uganda, Nigeria, Kenya, Ruanda o Congo cantan al Cristo de la protesta, bajo el resplandor de las luces de neón.

A todos les une un libro llamado Jesús, un mensaje, y un gran entusiasmo. Esta confianza en sus posibilidades sería irrelevante sin el prestigio del ejército, y el comercio que los acompaña. Llevar el mensaje evangélico entre los leprosos de "la comunidad internacional" es muy difícil, porque implica mancharse con todo tipo de inmundicias. Por eso utilizan cauces informales para llegar a presidentes y diputados de pringosa reputación.

Cuanto más criminal y poderoso sea el sujeto, mejor es la supuesta obra mutante. Este es uno de los ejes que vertebra La Familia, el libro homónimo de Jeff Sharlet (2010), y de la miniserie documental dirigida por Jesse Moss (2019).

El centro de la Familia está en Virgina (Arlington), en una casa llamada Los Cedros, donde conviven congresistas de corte conservador, y que cuentan con la simpatía de ciertos demócratas.

El impulsor de esta agrupación fue el noruego Abraham Vereide (1886-1969), quien desarrolló su visionaria carrera en Seatle desde 1935. Era un metodista que soñó un imperio universal cristiano. Vereide sentía atracción por las malas personas y el poder. Pensaba que los criminales, los poderosos y los empresarios, eran merecedores de Cristo. Según Jeff Sharlet, sentía fascinación por el poder nazi, y quería alcanzar una gloriosa transmutación: Un reino que sustituyera a Hitler por Jesús. Ayudó a nazis como Konstantin Von Neurath, quien fue ministro de exteriores de Hitler, o al caballero cristiano adscrito al régimen nazi en sus inicios, Gustav Adolf Gedat, quien lo tenía claro: "Dios nos ha ordenado cazar judíos". Es así como pasaron de ser verdugos a víctimas de un plan trazado por su divinidad, con lo cual quedaron exonerados.

Vereide imaginó el Desayuno Nacional de Oración, una manifestación de poder donde asisten caudillos de todo el mundo. Pero fue Doug Coe (1928-2017) quien, con su carisma, llevó al cénit a la Familia. Entendió que el poder político-empresarial debía de tener un vínculo religioso y moral con el pueblo. Doug Coe ha estado cerca de cada presidente de los EEUU, e intervino en varios tratados de paz internacionales, como los de Camp David o en el acuerdo de paz entre Ruanda y Congo.

El poder de la Familia es informal y transformador. Afecta a la conciencia y actúa sobre caudillos y estados carcomidos por la corrupción. Consiguieron la reintegración internacional de la Libia de Gadafi tras pedir perdón por el asesinato de su  hija (1986). Luego los contratos comenzaron a fluir. En aquel tiempo, el de la jaima panarabista era un buen muchacho, aunque excéntrico. Poco tiempo después de la visita de Coe y otros, los terroristas de Lockerbie fueron entregados.

La familia se pretende protocristiana porque se remite a los orígenes. Se salta la intermediación, en un proceso análogo al que sufre el Islam político. Son adanes teológicos.

La predestinación es fundamental para este modo de concebir la economía y la política. Por eso citan al rey David, quien mandó al matadero a su capitán tras enamorarse de Betsabé. Los reyes cometen errores, son violentos, y abusan de las mujeres. Pero están dotados de la gracia de la elección, pilar del credo protestante. No hay nada más poderoso que un caudillo con el que el pueblo se identifica.

Desde esta perspectiva la política parece un arte menor, el exudado de la estructura de una liturgia teo-imperial. Este esquema se reproduce en la residencia para jóvenes llamada Ivanwald, Potomac Point para las féminas, donde aprenden a vivir como "un solo cuerpo en Cristo". Sacrifican allí el ego, o al menos lo mutilan. El resultado en un ego comunitario socializado.

El deseo de alcanzar todos los rincones del mundo y tratar con criminales ha provocado escándalos. El senador Mark Slijander fue condenado por lavar dinero tras recibir "donaciones" de Islamic American Relief Agency, que a su vez era financiada por USAID. Resultó que la organización confesional islámica pagaba a los salafistas de Irak. Pero en realidad era un negocio de La Familia.

Nada detiene a estos hombres de fe. "No venimos como senadores, sino para decirle que le amamos en Jesús", dijeron tras una visita al terrorista Sani Abacha, expresidente nigeriano. Dicen que el criminal comenzó a llorar como un niño, bajo el amoroso abrazo de los enviados. Es probable que en su día repitieran parecido tratamiento con criminales nazis.

A esta vinculación global de religión y estado tampoco escapa la Rusia ortodoxa de Putin. La asistencia de María Butina y Alexander Toshin al Dia Nacional de Oración no es casual. Política, poder y religión, copulan en desayunos que duran interminables días. Esto no impidió que La Butina fuera condenada a 18 meses de cárcel por un juzgado federal, y recluida en una cárcel de Virgina. ¿Qué sucedió realmente con ella?

Romanos 13 y Dispensacionalistas: Una misma cosa

Todo está interconectado entre política y evangelismo. Pompeo o Pence son el resultado de esta fecundación religiosa en el núcleo del imperio. La política migratoria se sustenta en Romanos 13, y no en la solidaridad ni en la humanidad. Separar a los niños de sus madres y padres está justificado.

"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Lo mismo para las tesis dispensacionalistas proisraelíes. Que nadie espere honestidad con respecto a Palestina. Israel está predestinado, y las promesas de Dios a su pueblo elegido no han sido transferidas a las Iglesias.

Hablar de las élites es lo más sencillo. Las conspiraciones "por arriba" son fáciles de argumentar. Pero la base de la Familia la forman miles de grupos de ciudadanos repartidos por todo el mundo. Les asiste la misma doctrina de argumentación cristiana. Todos ellos y ellas conforman un estado donde la religión y la política logran una gran síntesis. Solo el Partido Comunista de China ha sido capaz de integrar dos contradicciones en apariencia insolubles: un único partido capaz de gestionar y dominar el comercio mundial de "libre mercado".