Otras miradas

El lado productivo del confinamiento

Raúl García Romo

Secretario de Política Institucional de UGT Andalucía

Pixabay.
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Los momentos de crisis son siempre momentos de oportunidad, la descompensación hace que nuevas e innovadoras variables reequilibren el daño provocado por lo desconocido e impredecible.

La crisis del covid-19 casi sin darnos cuenta nos está dando la oportunidad, a través del confinamiento, de tener tiempo para reflexionar, para repensar. Un retiro cuasi obligatorio de la vorágine diaria altamente aprovechable.

Un retiro que lo primero que nos ha hecho pensar a los trabajadores es en la importancia de que las empresas sean fuertes y solventes y de un Estado social que nos proteja en momentos de dificultad; pero también ha demostrado a los empresarios que sin trabajadores no hay producción, y que sin un Estado potente económicamente es poco viable el reflotamiento de muchas de sus empresas. De ahí deberíamos sacar todos, trabajadores y empresarios, la primera conclusión: los impuestos son necesarios.

Pero este tiempo de confinamiento reflexivo es también un buen momento en el que como decía Chomsky: "No deberíamos estar buscando héroes, deberíamos estar buscando buenas ideas". Ideas de reactivación económica que no se basen únicamente en el incentivo financiero sino en soluciones imaginativas en las que uniendo piezas de nuestro sistema socioeconómico público-privado consigamos reequilibrar la balanza.

Estas ideas de reactivación monitorizadas y lideradas por el Gobierno deben comenzar por la puesta a disposición del tejido productivo de suelo público en régimen de concesión administrativa, suelo industrial para el realojamiento de empresas en dificultades o como incentivo para atraer inversiones orientadas principalmente a la industrialización, como nuevo motor de la economía por su alto valor añadido, y de locales para pequeños empresarios y autónomos en las mismas circunstancias de necesidad.

Según el catálogo de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía, la Junta de Andalucía cuenta con 3882 inmuebles disponibles, entre ellos 614 corresponden a suelo industrial, 132 a suelo urbanizable y 1001 a locales, repartidos por toda la geografía andaluza. Retirarlos de la venta y convertirlos en un incentivo sin perder su titularidad es una fórmula a estudiar.

Pero la puesta a disposición de esos inmuebles, que a muchas de las empresas aliviarían o promocionarían, debería ir acompañada del compromiso por parte de los empresarios perceptores de una serie de cláusulas sociales de obligado cumplimiento en las que se recojan la aplicación de un Convenio Colectivo con los trabajadores, se garantice la puesta en marcha de un Plan de Igualdad, se acredite que es una empresa que fomenta la inserción y que demuestre su compromiso con el medio ambiente.

Y se hace de justa necesidad e imprescindible una Cláusula de Equilibrio Social en el que todas las empresas acogidas a incentivos públicos deban topar sus beneficios y reinvertir el excedente en una mayor dignificación de su mano de obra y en el refuerzo de los servicios públicos como principales garantes del estado del bienestar y equilibrador de desigualdades. La empresa que debe salir de esta crisis debe ser una empresa más incluyente, más participativa y más responsable socialmente. Y el Estado debe acompañar este ir de la mano y premiar de manera contundente la excelencia, tanto la empresarial como la profesional de las personas.

También deberíamos repensar como hemos aprovechado el aprendizaje forzado del teletrabajo como una fórmula de producción que estaba por explorar y que en algunos ámbitos laborales está demostrando ser una herramienta eficaz, que no solo no altera el rendimiento sino que lo enriquece. Tal vez estamos asistiendo al primer paso de la jornada laboral presencial de 4 días a la semana, con todos los beneficios de conciliación de ello supondría.

Volviendo a Chomsky, decía: "La población general no sabe lo que está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo sabe". La crispación no invita a la reflexión ni da seguridad, por lo que aprovechemos estos tiempos de confinamiento. Tiempos de pensar, de aportar, de construir, de remar.