Otras miradas

El Ayuntamiento de Madrid aún no ha entendido la situación de nueva emergencia social

Lo primero que queremos hacer, como asociaciones vecinales, es destacar y agradecer las miles de muestras de solidaridad con que los vecinos y vecinas de Madrid han respondido a las peticiones de ayuda que han lanzado decenas de colectivos de cuidados, redes, bancos de alimentos y despensas solidarias. Las respuestas de colaboración, ya sea en forma de donativo de alimentos, aportación dineraria o voluntarios para atender esos recursos improvisados, han sido magníficas.

Llegan ofertas de ayuda de mucho más allá de los límites de nuestra ciudad. Llegan de otras poblaciones madrileñas, de otras provincias e incluso de países lejanos. Gracias a todos porque parece que han entendido la gravedad de la situación de emergencia social que ha desatado la crisis sanitaria y económica que padece nuestra población trabajadora.

No parece así en el caso de las instituciones. Y lo que más más nos preocupa a quienes firmamos este llamamiento es que no lo haya entendido aún el Ayuntamiento de Madrid. En realidad, las asociaciones vecinales y otros muchos colectivos, estamos llevando a cabo una función que no nos corresponde, al recopilar y repartir alimentos entre las familias que han quedado en una situación totalmente desprotegida.

Los responsables políticos del Ayuntamiento, con el señor Almeida a la cabeza, parece que están actuando con los esquemas de antes de la crisis. Ya había necesidades sociales y había una estructura de Servicios Sociales que les hacía frente con unos recursos y una serie de ayudas a las familias, que ya entonces eran totalmente insuficiente.

Pero es que la situación ha cambiado radicalmente. Hay 5,5 millones de trabajadoras y trabajadores que han ido a engrosar el paro, o que dependen de los ERTEs o de otras ayudas que ha dado el Gobierno, sin contar las personas atrapadas en la economía sumergida, que se han quedado sin empleo y sin ingresos automáticamente

¿Cuántos de esos millones de trabajadores y trabajadoras pertenecen a la Comunidad de Madrid? ¿Cuántas decenas de miles, quizás cientos de miles, son convecinos de nuestra ciudad y de nuestros barrios?

Sin embargo, y a pesar de la enorme envergadura de la crisis, el Ayuntamiento sigue funcionando con los esquemas de antes. No basta con dar unos cuantos miles de "comidas" individuales y agilizar la adjudicación de ayudas. Hace falta mucho más. Las necesidades sociales en los barrios obreros de nuestra ciudad se han disparado a pesar de que en el barrio de Salamanca no se haya entendido. Y que no nos den excusas de que no hay dinero porque el Gobierno Sánchez no se lo da, o que los trámites burocráticos son lentos.

En realidad, la actuación del Ayuntamiento, en vez de dar soluciones, ha contribuido a profundizar más la crisis, al tomar medidas como la suspensión de contratos, por ejemplo, de las Escuelas Infantiles. En vez de aumentar las horas de Ayuda a Domicilio para socorrer a los sectores más vulnerables, los mayores, se congelaban las horas prestadas, o incluso reducían. Ahí hay mucho dinero que ya estaba presupuestado que no se va a gastar. Se cerraron los comedores escolares sin tener en cuenta que muchos niños y niñas era la única comida que tenían garantizada. Se han suspendido todas las fiestas de distrito. Se anulan campamentos. Se han suspendido todo tipo de actividades culturales, deportivas… ¿Qué ha decidido el Ayuntamiento del PP y Cs hacer con ese dinero? ¿Ahorrarlo? De momento, ha anunciado una rebaja del Impuesto de Actividades Económicas del 25% a parte de las empresas, un tributo que sólo pagan las empresas que facturan más de un millón de euros al año. Es decir, le baja los impuestos a los que más tienen, renunciando a 10 millones de euros, unos ingresos vitales.

A eso se añade que el Ayuntamiento tuvo un superávit de más de 1.000 millones de euros en el ejercicio de 2019. Recursos hay, pero no estamos viendo que haya una actitud de volcarlos en satisfacer las graves y urgentes necesidades que han surgido en nuestros vecindarios. 

La primera de esas necesidades a la que debería hacer frente el municipio es la de multiplicar los recursos de los Servicios Sociales en los distritos. No es comprensible que los propios Servicios Sociales tengan que derivar a cientos de familias a las Despensas Solidarias vecinales para que les den los alimentos y artículos básicos que necesitan. Las personas que han quedado en situación más vulnerable tienen derecho a que se atiendan sus necesidades básicas, y, como es un derecho, el Ayuntamiento tiene la obligación de actuar.

Es cierto que los Servicios Sociales ya estaban saturados antes de la crisis. Ahora están absolutamente desbordados, en los distritos, y sobre todo en los barrios obreros. Por ello demandamos al equipo de gobierno del PP y Cs que dupliquen inmediatamente los recursos económicos y humanos de los Servicios Sociales en los distritos, para hacer frente a todas las tareas que deberían ser su función: ayudas para pagar alquileres, ayudas para pagar los recibos de los servicios básicos (luz, agua, telefonía), ayudas al transporte, y, en primer lugar, asegurar la alimentación.

Necesitamos en los barrios unos Servicios Sociales que pongan en marcha Despensas Municipales de Alimentos, al menos un comedor escolar por distrito, las ayudas que antes hemos mencionado y un aumento drástico de las horas de Ayuda a Domicilio para los Mayores para aliviar su situación de especial riesgo o aislamiento. Todo eso exige la movilización de una gran cantidad de recursos humanos y materiales, pero es posible porque los hay.

A lo ya dicho debemos sumar los recursos que llegarán del Gobierno y de la UE, pero tiene que quedar claro que la prioridad de todos ellos es el gasto social. Que no digan que no hay porque no es creíble, como no lo es que no se puede hacer rápidamente. Si se pudo hacer contratos de emergencia para que la presidenta de la Comunidad, la señora Ayuso, tuviese dos apartamentos de lujo a su disposición de forma prácticamente gratuita, con más razón se pueden hacer todos los contratos necesarios para garantizar, no privilegios ni condiciones de lujo, sino el mínimo imprescindible para que las familias puedan vivir dignamente lo próximos meses. Eso no puede depender exclusivamente de la solidaridad de nuestros vecinos y vecinas. De la actuación de nuestro Ayuntamiento depende una parte fundamental de la solución a esta situación de necesidad en nuestros barrios.