Otras miradas

Quién defiende la paz y quién la guerra

Gerard Álvarez

Diputado de ERC

Medidas de seguridad en las instalaciones del recinto ferial IFEMA de Madrid este lunes con motivo de la cumbre de la OTAN que se celebrará en la capital. EFE/Kiko Huesca

Esta semana en Madrid se celebra la cumbre de la OTAN los días 29 y 30. Un acontecimiento que va a modificar totalmente la vida en la ciudad y va a tener un dispositivo de seguridad nunca visto.

La Alianza Atlántica se reúne esta semana con el fin de potenciar relaciones entre sus aliados y a la vez acordar la hoja de ruta de la organización en un momento según dicen "clave" en medio del conflicto en las puertas de Europa con la invasión de Putin a Ucrania.

Seguramente éste último es uno de los motivos por lo que la celebración de esta cumbre es inapropiada e innecesaria y solo deja patente que la OTAN no mira por la seguridad y la defensa sino por su interés y expansión en otros territorios.

La invasión de Putin a Ucrania ha servido para que países que hasta ahora no formaban parte de la Alianza Atlántica lo solicitaran por miedo a una represión extendida por parte de Rusia. Por ejemplo, Finlandia o Suecia.

Esta invasión ha hecho que la movilización en la frontera con Ucrania haya sido enorme por parte de la OTAN y cerque muy de cerca, también, a Rusia.

Lo primero que hay que decir es que todos y todas condenamos vivamente la invasión de Putin a Ucrania, no podría ser de otra manera, pero en la guerra no todo vale y la OTAN, con Estados Unidos a la cabeza, lo único que está haciendo es tensionar aún más una situación excepcional con el único propósito de sacar beneficios.

La OTAN, más conocida como el brazo armamentístico de los Estados Unidos. Occidente se ve manipulada de tal manera que todo lo que se diga desde la Casa Blanca va a ser la "orden suprema" para los máximos responsables de la Alianza. Aunque eso conlleve tensionar aún más un conflicto ya de por si tensionado, con gente muriendo o saliendo de su país. Que nadie olvide que las consecuencias de una guerra siempre las va a sufrir, por desgracia, la población civil.

Cabe recordar que en su momento España era reticente a entrar en la alianza y mucho más en contribuir a la militarización de la misma, pero vemos que eso ha cambiado radicalmente estas últimas décadas.

Pero todo esto queda empañado por el gran motivo de repulsa contra la cumbre de la OTAN en Madrid, el motivo por el cual el domingo salieron miles de personas a la calle y seguirán saliendo esta semana. Los crímenes de guerra que la OTAN tiene a sus espaldas son cientos y siguen sin reconocerse por parte de la alianza, es más, parece que todo lo que sea criminalizar con motivos suficientes a la organización es justificar la invasión de Putin o ser comunista.

Cientos de muertes, por ejemplo, en Afganistán, llevaban la bandera de la OTAN. Hombres, mujeres, niños y niñas, civiles, gente que no va a ser ni siquiera reconocida como víctima, sino como "daño colateral", esta es la autentica vergüenza de la Alianza Atlántica.

Incluso parte de este gobierno, el considerado "más progresista de la historia", proclama que la OTAN es una organización criminal.

Si la OTAN quiere de verdad ser un organismo de defensa seguro, donde la población mundial se fije y confíe, lo primero que tiene que hacer es reconocer los cientos de crímenes de guerra que cometió, al igual que dejar de priorizar el beneficio a la seguridad, solo así podrá empezar a enmendar una imagen y unos hechos totalmente condenables por cualquier justicia democrática.

Mientras eso no pase, seguiremos denunciando que la Alianza Atlántica no es una organización segura ni de fiar y por ello, la cumbre que se celebra esta semana en Madrid, es la cumbre de la vergüenza.

Ni Putin, ni OTAN.