Otras miradas

Emme, hije de Jennifer Lopez

Cristina Domingo Pérez

Psicopedagoga, integrante del Espai FIGA, Feministas Inclusivas Generoabolicionistas

Fotografía de la Jennifer López con Emme. -Instagram @jlo
Fotografía de Jennifer López con Emme. -Instagram @jlo

Emme, la hija de Jennifer Lopez, se ha declarado de género no binario. Según la Wikipedia, las personas no binarias son las que "asumen una identidad de género que se halla fuera del binarismo de género", o sea que no se identifican con los estereotipos de género, o sexistas, que la sociedad asigna a mujeres y a hombres. Realmente, es lo que persigue el feminismo, abolir el género, o lo que es lo mismo, los estereotipos sexistas, que atribuyen a las mujeres unas características innatas, como dulzura, habilidades para el cuidado de otros, pasividad, etc., y a los hombres iniciativa, valentía, ambición, etc., prejuicios instalados en las sociedades humanas que han servido para inferiorizar y dominar a las mujeres, y también para que la personalidad de los hombres se desarrolle cercenando potencialidades que tienen como seres humanos. Con los estereotipos sexistas perdemos toda la sociedad, pero mucho más las mujeres. El feminismo nos ha ayudado a entender todo esto, y por eso, las sociedades democráticas donde el feminismo ha tomado fuerza están implementando estrategias orientadas a deconstruir estos estereotipos cuestionándolos desde la raíz para construir sociedades igualitarias.

¿Emme y todas las personas, sobre todo chicas jóvenes, que se declaran no binarias reman en esa dirección? Me gustaría pensar que sí, pero hay una cosa que me chirría bastante y que me hace pensar que tal vez su forma de estar en el mundo se quede más en la superficie que en un cuestionamiento de estos roles asignados a mujeres y a hombres, y es lo siguiente: Jennifer Lopez, sin duda a instancias de su hija, utiliza pronombres para referirse a ella con los que nadie que no la conozca podría saber si es chico o chica. Podríamos decir que el equivalente en castellano serían "hije, elle", etc. Esto significa que tanto Emme como otras personas que se declaran de género no binario dan mucha importancia a que no se les identifique con ninguno de los dos sexos y por eso eligen sustantivos y pronombres neutros. ¿Por qué? Pues porque tienen interiorizado que cuando se les identifica con una mujer se han de comportar asumiendo los estereotipos de género femeninos, y cuando se les identifica como un hombre, los masculinos. Los estereotipos sexistas, o sea el género, parece que sea para estas personas algo inamovible, imposible de erradicar, asociado al sexo desde el nacimiento. Por eso, para librarse de estos estereotipos esconden el sexo. Esta es para mi la principal diferencia con el feminismo. Para el feminismo el sexo es una realidad de los mamíferos como nosotros, y no tendría que estar asociado a ningún comportamiento especial, ni de hombres ni de mujeres.

Yo soy una mujer y Emme es una mujer, y no se tiene que utilizar ningún pronombre especial más que los femeninos para designarnos. Por supuesto que Emme puede ir vestida de traje de chaqueta cuando quiera, con vestidos ceñidos o con bermudas, puede pintarse o no, puede tener siempre un aspecto andrógino si ella quiere. Eso es lo que queremos las y los feministas que sea nuestra sociedad: que deje a cada persona ser como quiera ser, que vista como quiera, que por nacer mujer no tenga menos expectativas profesionales ni tenga más probabilidades de ser agredida sexualmente. Y por ser hombre no tenga que esconder su ternura y su sensibilidad, ni tampoco tenga que comportarse como un macho alfa. En definitiva, queremos abolir los estereotipos sexistas. Pero para abolir los estereotipos sexistas no se tiene que enmascarar el sexo. El sexo está ahí, y sirve para obtener placer y para reproducirnos. Es algo que en la sociedad a la que aspiramos no tiene que tener más connotaciones. Todo lo demás es un constructo ideológico que se ha ido elaborando en nuestras sociedades patriarcales.

Creo que hay una gran confusión con esto, y no solo de Emme. Hace poco escuchaba un programa en la radio en el que un chico decía que no se identificaba ni como chico, porque nunca le habían gustado los juegos de chicos como el fútbol, ni como chica; que siempre se había sentido inadaptado, y que por eso decía que era de género no binario, y que se había cambiado el nombre por otro que no denotara si era chica o chico. Pensé que estaba otra vez ante una nueva Emme, esta vez un chico. Un chico que asume que los chicos viven en azul y las chicas en rosa. Entiendo que ellos ya tienen suficiente con sentirse diferentes e intentar encajar en una sociedad en la que no están a gusto. Pero el problema no son ellos, sino una sociedad sexista, muy sexista, que les está transmitiendo que los estereotipos, los roles de género, son inamovibles. Y ellos, en vez de cuestionar estos estereotipos, los aceptan aunque dicen que no se identifican con ninguno. En las fotos recientes de Emme veo su aspecto andrógino a veces, y a veces femenino, pero que se autodefina de género no binario ¿quiere decir que se ha subido al carro de la deconstrucción del género? ¿Quiere decir que no acepta, no únicamente una estética, sino tampoco comportamientos, expectativas, actitudes y roles que la sociedad vincula a cada sexo? No conozco a Emme y no lo sé, pero conozco a otras personas que dicen ser de género no binario y lo que hacen es no compartir estereotipos estéticos considerados de hombres y de mujeres, pero no van más allá, no se cuestionan el papel subordinado de la mujer para cambiarlo, ni los comportamientos asociados a la masculinidad dominante.

Ahora que la igualdad entre mujeres y hombres ha avanzado, me da la sensación de que la  ideología patriarcal se ha vuelto a adaptar para que nada cambie aunque parezca que sí. Incluso estos cambios de maquillaje también han calado en partidos políticos y en algunas instituciones. El otro día leí en un formulario para la afiliación de un partido político autodefinido progresista que en el apartado sexo ponía que marcaran "hombre", "mujer" o "no binario". Y yo me pregunté: ¿existe el sexo no binario? Esta mezcla de sexo y género solo contribuye enmarañar la lucha por la igualdad, aunque a quien la promueve le pueda parecer muy progresista. Porque saber cuantos afiliados hay de sexo masculino y femenino en un partido, o cuantos hombres y mujeres se han matriculado en carreras tradicionalmente de hombres sirve para saber donde nos encontramos en el avance hacia la igualdad. Y saber si una persona se autopercibe de una manera u otra es diferente, y no tendría que estar en ningún cuestionario con datos objetivos.

Si como sociedad queremos superar los roles de género o sexistas, no lo vamos a conseguir inventando géneros no binarios ni géneros fluidos ni otros tipos de géneros para que la gente elija uno u otro. Han penetrado con fuerza corrientes hiperindividualistas que dicen, sobre todo a la gente joven: "si no te gusta este género, busca otro en el que te encuentres mejor. Escoge tu género, rebélate y forma parte de un grupo de género diferente. Practica la disidencia de género". Con una apariencia contestataria, en vez de deconstruir el género lo apuntalan dejando los estereotipos sexistas para las inmensas mayorías y situándose en los márgenes pero sin cuestionar lo que a lo largo de los siglos ha subordinado a las mujeres: el género en sí mismo.

El feminismo está deconstruyendo el género desde todos los ámbitos sociales: la educación, el deporte, el trabajo, los cuidados, y también la estética, y por eso el feminismo es revolucionario. Y me gustaría mucho que chicos y chicas que no aceptan estos roles de género se incorporaran a este movimiento emancipador y los cuestionaran desde todos los puntos de vista, porque deconstruir los estereotipos de género para que las personas nos sintamos libres de ser como somos sin que nadie nos cuestione es el principal objetivo del feminismo, que reivindica sociedades libres e igualitarias. Y estoy convencida que también lo es para Emme y tantos chicos y chicas que buscan su lugar en el mundo.