Otras miradas

Rusia está perdiendo y Putin no se lo puede permitir

Pablo del Amo

Coordinador de 'Descifrando la guerra'

El presidente ruso, Vladimir Putin, habla con los medios de comunicación luego de la cumbre de líderes de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) en Samarcanda el 16 de septiembre de 2022. Sergei BOBYLYOV / SPUTNIK / AFP

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha anunciado una movilización parcial en el país, el ministro de Defensa de Rusia, Serguey Shoigu,  ha dado la cifra de 300.000 reservistas. Es decir, son más soldados de los que invadieron Ucrania el pasado 24 de febrero. El mensaje de Putin parece claro, la guerra para Rusia no está yendo bien y es necesario escalar la situación para cambiar la tendencia en el campo de batalla.

Tras seis meses de conflicto, Rusia está perdiendo la guerra. Esto no quiere decir que este vaya a ser el resultado final, pero es un hecho de que los objetivos que se propuso Moscú al lanzar la invasión no se han cumplido. El plan A- colapso del sistema ucraniano y caída de Kiev- fracasó, el plan B, conquista del Donbás, ha tenido éxitos parciales. Asimismo, durante semanas el frente se ha mantenido estancado, perdiendo Rusia por el camino la iniciativa militar. Pero lo más relevante, Ucrania ha sido capaz de lanzar contraofensivas exitosas como la de Járkov, suponiendo un duro golpe moral para el prestigio y aspiraciones rusas en la guerra.

En las últimas semanas, Kiev ha conseguido llevar a cabo un golpe sobre la mesa importante, sobre todo en lo narrativo, ya que consigue que los países occidentales no duden de seguir apoyando a Ucrania con armas y financiación. El mensaje que quiere mandar Kiev es, "si enviáis más ayuda, ganaremos la guerra". Esto debería preocupar en Moscú porque Occidente, ante las victorias ucranianas, puede mostrarse más dispuesto a presionar a Rusia. Por no hablar de la percepción de debilidad de las fuerzas rusas ante la ofensiva en Járkov.

Ante esta situación desfavorable, Rusia tenía que reaccionar, y lo ha hecho primero con el anuncio de los referéndums de anexión en los oblasts de Donestk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Las consultas se realizarán del día 23 al 27 de septiembre, en ese sentido, podemos dar por hecho que la anexión a la Federación rusa arrasará en las votaciones. Este hecho cambia la lógica de la guerra para Rusia, pues ahora, las fuerzas rusas no están luchando en una región ucraniana, sino en territorio nacional ruso ¿Puede seguir siendo una "operación militar especial" si "ocupan" e "invaden" las fuerzas ucranianas (desde la lógica rusa) tu territorio? Podríamos decir sin ambages que esta nueva lógica podría servir a Moscú para declarar formalmente la guerra Ucrania. Una nueva escalada.

Segunda reacción rusa, la movilización parcial, Rusia en estos momentos tiene inferioridad de hombres en Ucrania. Por tanto, es difícil pensar que puedan ganar una guerra cuando Ucrania está poniendo sobre la mesa todos sus recursos disponibles, más la ayuda en armas, inteligencia y financiación de la OTAN. La movilización parcial evidentemente no asegura nada, y es posible que veamos contestación interna si la situación no cambia en el frente y las consecuencias humanas y económicas siguen haciendo mella en la sociedad rusa.

A lo largo de las semanas es probable que veamos más anuncios rusos que sugieran nuevas escaladas en el conflicto, por lo pronto lo que queda claro es que Rusia no puede permitirse perder esta guerra ¿Por qué? Porque estamos hablando de una guerra de alta intensidad en la cual Moscú se juega su papel como gran potencia, pero no solo eso. Por todo lo que representa esta guerra para Rusia, ante una derrota, no sería descartable un colapso del régimen de Vladimir Putin, y por ende del propio país y del espacio post soviético. En el Kremlin son conscientes de que se juegan su supervivencia, y por ello tienen sentido estos anuncios de escalada desde la óptica rusa.

Queda por ver qué tipo de reacción hay desde Occidente a los anuncios rusos, porque ha sido interpelado directamente y porque se deja entrever desde Moscú que, según la reacción, ciertas líneas rojas podrían romperse. El objetivo de la OTAN en cualquier caso es seguir presionando y desgastando a Rusia, por tanto, es entendible que el apoyo seguirá, e incluso se podría redoblarse ante las victorias ucranianas.  La unidad europea también parece indudable a pesar de la crisis energética y la inflación. Para Bruselas es necesario que Ucrania gane la guerra ante la amenaza que supone para Europa una Rusia más agresiva y asertiva.

Lo que queda claro es que la guerra no tiene visos de terminar en el corto plazo, lo que causará más destrucción en el proceso. Ambos bandos no pueden permitirse la derrota, Ucrania lleva la iniciativa militar aprovechando el momento para seguir avanzando y Rusia no quiere dialogar en desventaja. Nos esperan aún meses de combates.