Otras miradas

Las Leyes Trans de Europa no dan marcha atrás

Curro Peña

Doctor en Derecho e investigador en derechos humanos de las personas LGTBI

Una chica sostiene una pancarta en una manifestación centrada en el colectivo trans, a 28 de junio de 2021, en Madrid, (España). - EUROPA PRESS

A lo largo de los últimos años, el debate sobre la llamada Ley Trans se ha visto rodeado de una ingente cantidad de bulos que buscan sembrar confusión en torno a un tema sobre el que la mayoría de la gente no tiene suficiente información. Especialmente en los últimos meses, los sectores contrarios a la ley han difundido una y otra vez la idea de que otros países del mundo están dando marcha atrás en leyes similares a la propuesta presentada por el Gobierno de España. Con el fin de desmentirla, veamos qué proyectos se están aprobando y discutiendo en el resto de Europa.

De entrada, es importante subrayar que, de aprobarse la Ley Trans en España, no seríamos los primeros de Europa en permitir a las personas trans que modifiquen su documentación mediante un sistema basado en la autodeterminación (es decir, sin requisitos más allá de la expresión de la voluntad de corregirlos). España se uniría a otros países europeos que ya han legislado en este sentido,como Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Islandia, Malta, Noruega, Portugal o, desde el año pasado, Suiza. No es una coincidencia que los Estados que han adoptado la autodeterminación de género sean en su mayoría países con un amplio respeto por los derechos humanos.

Hoy, el progreso hacia sociedades más justas e igualitarias en Europa no se puede evaluar sin atender a los esfuerzos que se están haciendo para garantizar los derechos humanos de las personas trans. Así lo demuestra que muchos otros países de nuestro continente están dando pasos hacia la despatologización de las identidades trans. Y, al igual que en España, varios Estados europeos avanzan hacia un sistema basado en la autodeterminación. En Finlandia, por ejemplo, el Gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin ha presentado hace poco un proyecto de ley para adoptar un sistema basado en la autodeterminación de género. Se trata de una reforma muy necesaria en el país: la legislación actual no solo requiere un diagnóstico médico, sino que exige que la persona que quiera modificar sus documentos legales sea infértil o demuestre haberse sometido a una intervención médica para ser esterilizada.

Mientras tanto, en Países Bajos se está debatiendo un proyecto de ley que eliminará la obligación a las personas trans mayores de 16 años de someterse a un examen psicológico o médico para corregir el género en sus documentos de identidad. El Gobierno de Chipre ha presentado un proyecto de ley con una norma similar, y en Alemania el Gobierno semáforo ha anunciado una reforma para permitir la autodeterminación de género tanto a personas adultas como a menores de edad.

Si bien todos estos casos hacen referencia a proyectos que, como el español, también implantarían la autodeterminación de género (con matices entre sí), lo cierto es que otro nutrido grupo de países avanza en la misma dirección de eliminar requisitos abusivos, pero a menor velocidad. Hace apenas unos meses, Andorra aprobó una ley que, aunque todavía exige demostrar que se ha vivido como persona trans durante dos años, prohíbe expresamente la exigencia de tratamientos médicos o quirúrgicos. En Suecia, el anterior Gobierno presentó una propuesta similar no exenta de críticas.

Es interesante el caso de Reino Unido, un país al que hacen referencia a menudo quienes se oponen a la Ley Trans. Debemos partir de que la legislación británica ni contempla ni ha contemplado nunca la autodeterminación de género. No obstante, sí que ha habido varios proyectos en este sentido. A nivel estatal, el Gobierno de Theresa May propuso adoptar un mecanismo basado en la autodeterminación. Sin embargo, este proyecto fue archivado por Liz Truss, entonces ministra de Igualdad. La situación es muy diferente en Escocia, que tiene atribuidas competencias en esta materia. Así, el gobierno escocés ha presentado un proyecto que, sin eliminar por completo todos los requisitos abusivos, sí que descarta exigir ningún tratamiento o diagnóstico médicos. Como dato curioso, antes de ser forzada a dimitir la ex primera ministra Truss trató de frenar la Ley Trans escocesa, teniendo tanto éxito como en su gestión de la economía británica.

En definitiva, parece claro que hay una tendencia en Europa hacia la eliminación de requisitos abusivos y, en última instancia, la implantación de la autodeterminación de género. Tendencia que se refleja en los avances conseguidos en el resto del mundo, particularmente en América Latina (con Argentina siendo la absoluta pionera mundial) o, por poner un ejemplo reciente, Nueva Zelanda. Mención aparte merecen los Estados que, como Islandia, Bélgica o Dinamarca, ya han aprobado la autodeterminación de género y ahora buscan maneras de garantizarla de forma efectiva para todas las personas trans.

¿Quiere esto decir que no hay ningún país recortando los derechos de las personas trans? Desafortunadamente, no. En Europa tenemos un caso paradigmático de retroceso en el reconocimiento de la identidad de las personas trans: Hungría. El Gobierno ultraderechista de Viktor Orbán prohibió en 2020 cualquier modificación de los documentos legales de las personas trans. Similares iniciativas han sido presentadas por la ultraderecha en otros países, como también ha hecho Vox en la Comunidad de Madrid. Más allá de Europa, los republicanos de Trump libran en Estados como Texas una verdadera ofensiva legal y judicial contra las familias de menores trans, a las que acusan de maltrato infantil. Y es que esos son los lugares donde sí se está dando "marcha atrás" en el reconocimiento de la identidad de las personas trans: los dominados por la ultraderecha global. Una ola reaccionaria antifeminista y antiLGTBI de la que ni la izquierda ni el feminismo pueden ser cómplices.