Persona, animal o cosa

AGUJERO - El infierno, por sorpresa.

Berto Romero

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Unas horas después del paso de la tormenta tropical Agatha, un enorme agujero de 40 metros de diámetro se abrió súbitamente en un barrio de Guatemala, engullendo en su abismo tres casas completas y arrastrando a las profundidades al menos a dos vecinos. Centenares de evacuados y una persona más desaparecida en el momento de escribir esta columna.

Existen precedentes de casos similares, conocidos en inglés como "sinkholes" (en 1999, en Florida, el lago Jackson, de 16km2, desapareció al abrírsele de golpe un desagüe de 15 metros de profundidad). Los geólogos lograrán dar con la explicación del fenómeno. Por el momento, se especula con una posible corriente subterránea alimentada por la tormenta que fue minando el terreno y a una composición del subsuelo rica en calizas, sales y rocas solubles, lo que se conoce como "terreno kárstico". Por supuesto, también se puede hallar ya en Internet alguna referencia al agujero de Guatemala como obra de extraterrestres mineros.

El impacto visual de ese ominoso esfínter de tierra abierto en la intersección de dos calles deja sin aliento. La visión del "sarlacc" (el monstruo de arena de "El retorno del jedi") guatemalteco recuerda, otra vez, cómo es de imprevisible este planeta nuestro. Nos lo había demostrado hace poco a través del volcán islandés Eyjafjallajökull (no voy a añadir el adjetivo "impronunciable". Que yo no sepa hacerlo no quiere decir que no se pueda). La emisión de cenizas provocada por su erupción paralizó casi totalmente el tráfico aéreo europeo, en lo que era un acontecimiento natural tan explicable y posible como inaudito y sorprendente. ¿Como puede ser la apertura de un repentino agujero al infierno bajo tu hogar?

Pienso en ello ante la marquesina de una parada de autobús contemplando el póster de la película "Legión", en el que se ve a un ángel que viene a la tierra a hacer la guerra armado con una metralleta. Me llama la atención lo extravagante de la imagen, fruto sin duda de la exuberante imaginación de los guionistas de Hollywood. ¡CATACREC! ¡Horror! ¿Qué acabo de oír a mis espaldas? ¿Es el crujido del asfalto resquebrajándose o el chasquido de un cargador encajando secamente en un arma celestial semiautomática?