Opinion · Punto y seguido

Instex en el limbo: Europa elige entre Irán y Arabia Saudí

Pura esquizofrenia: La E3 (Francia, Alemania y Gran Bretaña), deja de jugar el papel de mediador en el conflicto entre Washington y Teherán, para afirmar que «Está claro que Irán tiene la responsabilidad del ataque«, en referencia al extraño atentado de autoría incierta contra la planta petrolífera de Aramco en el Reino de Arabia Saudí (RAS) del 14 de septiembre. Europa al igual que EEUU se ha autoasignado un estatus especial en el mundo que le exime a presentar pruebas para demostrar la veracidad de sus acusaciones: Iraq es el ejemplo más conocido. Angela Merkel ha comunicado a los jeques saudíes su «plena solidaridad» por el ataque: ¿Es una forma de no reconocer el derecho de los yemeníes a represalia los crímenes de guerra y de lesa de humanidad cometidos por Riad y sus aliados occidentales y árabes y con armas europeas contra los civiles? Por el momento, el incidente ha regalado a Europa millones de euros con la exportación de unas 400.000 toneladas de gasolina y productos derivados a Arabia Saudí, afirma Reuters.

Así, la E3 disipa cualquier malentendido que pudo existir sobre su política exterior: con matices, está en la misma línea que Washington, gracias a la OTAN que hace de coordinadora y elimina la pocas «grietas transatlánticas» que se producen de vez en cuando en el bloque del sistema capitalista occidental.

Trump ya ha pedido a sus socios europeos unirse a la coalición naval organizada en el Golfo Pérsico para que impidan la salida de los petroleros iraníes y algo más, y garanticen el tránsito de los barcos de los árabes. Londres ha prometido hacerlo. De hecho, una de las 20 implicaciones de Brexit es que Londres se convertirá en el principal aliado militar de EEUU en las regiones estratégicas del planeta.

Instext: vendiendo humo

Incluso antes de este giro, la propuesta estrella de la E3 para salvar el acuerdo nuclear, una vez que Trump lo rompió, no fue más que una burla a Irán: INSTEX (sigla de “Instrument in Support of Trade Exchanges”), que iba a permitir a las empresas europeas esquivar las sanciones impuestas por Trump sobre el sistema bancario iraní y su petróleo, y hacer negocios con Teherán mediante el trueque sin que el dinero circule a nivel global a través del sistema bancario SWIFT.

En realidad, los principales objetivos de esta compleja herramienta de intercambio no eran otros que: 1) ocultar la incapacidad de la E3 de cumplir el acuerdo nuclear con Irán cuatro años después de la firma del pacto, a pesar de que sólo uno de los siete firmantes lo abandonó; 2) evitar una guerra entre EEUU e Irán, creando la falsa ilusión en Teherán de que es posible que un país estratégico y capitalista como Irán sobreviviera fuera del sistema de marcado global dominado por EEUU; 3) retenerle dentro del acuerdo a cambio de nada, alargándole la agonía. Una salida de Teherán del pacto nuclear dejaría a la E3 en una situación embarazosa: tener que ir a una guerra que promete ser de impacto mundial, y 4) no perder el enorme mercado iraní, llenándolo de los excedente de sus productos farmacéuticos y alimentarios -los dos grupos de artículos en los que está centrado el INSTEX-, a sabiendas que Irán los puede comprar libremente en el mercado ya que no están sujetos a las sanciones de Washington.

Por qué INSTEX no funciona

  • No incluye la compraventa del propóleo, de cuya renta depende hasta el 60% del presupuesto de estado iraní. Además, Irán necesita miles de millones de euros para invertir en las infraestructuras y así paliar los efectos de las largas sanciones que sufre. El plan de los europeos (y de China) es ofrecerle una línea de créditos, con el fin de atraparle en la red de las deudas, cuando Irán siendo una de las principales reservas mundiales de gas y petróleo no necesita endeudarse, convirtiendo a sus ciudadanos en esclavos de otros estados y los bancos ajenos.
  • Pretende ser un canal paralelo al sistema financiero de EEUU, amenazando la soberanía del dólar: este es el Talón de Aquiles del INSTEX. Trump hará todo lo posible en impedírselos.
  • Los gobiernos europeos tienen poca influencia sobre las decisiones de las grandes compañías privadas de sus propios países como Siemens o Total, y no pueden “obligarles” a trabajar con Irán y arriesgar sus negocios con EEUU. El Instex si bien les facilita acceder al sistema bancario iraní, no les protege de las cuantiosas multas que impone EEUU, obligándoles a elegir entre trabajar con la superpotencia o con Irán. Para remediarlo, la UE ha creado el «Estatuto de Bloqueo» con el fin de forzar a las empresas europeas a ignorar las sanciones, y ha dado la posibilidad a sus tribunales considerar nulas las sentencias expedidas en los juzgados de EEUU al respecto. Aun así, no han conseguido desactivar el miedo e incertidumbre paralizante que sufren sus empresarios.
  • Los fuertes lazos financieros, económicos y militares de la E3 con EEUU le impiden saltar las sanciones unilaterales y extraterritoriales impuestas por Trump. Alrededor de 700 personas, unos 50 bancos y sus filiales extranjeras, aviones, y un centenar de empresas privadas más importantes del país, vinculadas con el cuerpo militar los Guardianes Islámicos, son objetos de las sanciones.
  • La Unión Europea, con su inacción, empuja a Teherán hacia el abismo, firmando de paso su propia defunción como una entidad independiente de Washington, que acaba de anunciar más sanciones como arma de guerra contra la nación iraní. El propósito de Trump no es el “cambio del régimen” -¡ya lo confesó!-, sino condenar a la sociedad iraní al subdesarrollo y la muerte lenta para que nunca más se convierta en una potencia, como Bush y Clinton hicieron con Iraq.

La E3 y Rusia están estudiando crear un triángulo en el que Irán exportaría su petróleo a Rusia, ésta lo vendería a la UE, quien a cambio exportaría a Irán sus productos. Está por ver si consiguen neutralizar la resistencia del dólar y las compañías de armas, que necesitan un nuevo gran conflicto bélico, entre otros motivos de la actual guerra de baja intensidad que se está desarrollando entre EEUU e Irán.

Fue una oportunidad histórica para Europa, en convertir sus capacidades en resultados concretos, entre ellos reclamar su soberanía enfrentándose a un Trump, el presidente más aislado de la historia reciente de EEUU. Los Estados del Viejo Continente pierden su relevancia estratégica gota a gota.

Ahora, con el acuerdo nuclear (cuyos principalmente beneficiarios eran Israel y RAS) en la UCI, ni Teherán muestra interés en salvarlo. Las sanciones han aumentado los efectos nocivos de la economía neoliberal “islámica” (los recortes y las privatizaciones de las grandes compañías mezcladas con la economía primitiva de mercado centrada en el comercio que no en la producción industrial), han ampliado el déficit fiscal de Irán, a causa de la caída en la actividad económica y un menor ingresos tributarios, provocando la inflación, un masivo desempleo y por ende un profundo malestar social.

Em mundo menosprecia la catástrofe que se está gestando.