Carta con respuesta

El presunto

Tal y como suponíamos el otro día, la noticia que apestaba tanto era falsa. Ya ha aparecido una rectificación (por supuesto de tamaño microscópico). Dan escalofríos cuando piensas en un pobre hombre que llama para decir que su mujer ha muerto y, encima, le detienen. Claro que más escalofríos da pensar que todo esto lo hacen, al parecer, por nuestro bien, el de las mujeres.

MAITE REIG PILES (VALENCIA)

La "noticia" la publicó El País, pero, tal y como está el patio, igual podía haberla publicado este o cualquier otro periódico. El 4 de agosto anunciaba que "la violencia machista se cobró ayer una nueva víctima". Así de rotundo. Qué horror. Qué terrible. Qué estremecedor. ¿Qué había pasado? Un hombre de 27 años llamó a la policía para informar de la muerte de su pareja, una mujer de 24. El tipo no tenía antecedentes de ninguna clase. La policía se presentó en el domicilio, encontró a la mujer muerta en el dormitorio y, sin más averiguaciones, decidió acusar al hombre y se lo llevó detenido en el acto. No sabemos qué pasó con el "crío pequeño" que menciona la noticia. El mal (pésimo) olor aparecía aquí: le detuvieron "por el presunto asesinato". ¿Cómo pueden detener a alguien si ni siquiera saben si ha habido delito?, se preguntaba Maite. Eso serán los periodistas, que ponen el "presunto" a voleo, dije yo. Pues no: lo cierto es que no había nada que hiciera sospechar un delito, salvo la presencia de un culpable nato, un reo de antemano: un hombre. Por eso, según el periodista, se estaba "a la espera de que la autopsia confirme que se trata de un homicidio". Atención: la autopsia debe confirmar "que se trata" de un homicidio, en lugar de determinar si se trata o no de un homicidio. Luego la noticia seguía por la derrota habitual: "En lo que va de año son 34 las mujeres muertas a manos de sus parejas", etc.

Al día siguiente, la autopsia demostró que la mujer había fallecido por causas naturales. La rectificación ocupa unas pocas líneas, menos de una tercera parte de lo que ocupa la presunta noticia. ¿Tiene sentido todo esto? ¿Se puede acusar de homicidio o asesinato a alguien sin la más mínima evidencia, ni siquiera la de que en efecto haya existido homicidio alguno? ¿Se puede convertir a los hombres en culpables de antemano, mientras no se demuestre lo contrario?

Si esto sucede en un caso tan grave como el de una muerte, ¿qué está sucediendo en otros casos? Lo sabemos todos, aunque nadie lo diga: una simple acusación de malos tratos, sin prueba ninguna, basta para detener a un hombre. Esta situación de desigualdad e indefensión, ¿no provocará un aumento de la violencia, en lugar de hacerla disminuir? Todos sabemos la respuesta, pero tampoco se puede decir.