Atraco a las tres

En uno de los vídeos electorales de IU (“El Lema”) un militante ficticio tiene una brillante idea: un lema centrado en los derechos sociales como el que usa IU es demasiado aburrido y sería mejor uno más pegadizo, como “A por ellos, IU”. Pocos días después de la aparición del vídeo, un jeta real comunica a IU que hace dos años registró “A por ellos”, “A por ellos, oé” y la melodía con la que se ha cantado esto en los campos de fútbol desde hace décadas, así que pide a Izquierda Unida 15.000 euros de impuesto. Al margen de la absurda petición (IU dice que no va a pagar un duro), alguien debería empezar a preocuparse por la sustitución de los derechos de autor por el pillaje más ridículo, salvo que sea una mera respuesta al programa electoral de IU que choca con los intereses de la SGAE.

HUGO MARTÍNEZ ABARCA MADRID

Que se permita registrar eso asombra: que la SGAE intente cobrar no sorprende a nadie. Sin embargo, creo que la SGAE está a salvo de toda sospecha, amigo Hugo. Es injusto y malicioso atribuirle alguna intención política, pues la SGAE ha dado pruebas fehacientes de neutralidad. Su apetito recaudatorio es insaciable, pero indiscriminado. Son depredadores omnívoros: para ellos, todo ser humano y toda circunstancia es igual a la hora de pasar por caja: conciertos benéficos, bodas de pueblo, tipos que silban por la calle, mendigos con
acordeón o velatorios.

Según dicen, la SGAE defiende a los autores. Más parece una garganta avarienta que se escuda en la defensa de la propiedad intelectual. No cabe duda de que esta defensa es ficticia porque, incluso cuando el autor renuncia a sus derechos (por ejemplo en conciertos benéficos), la SGAE se presenta igual para exigir la pasta, a beneficio propio y de las discográficas, supongo. Sólo esconde el trabuco de bandolero si la prensa empaña su imagen
prístina y filantrópica.

Desengáñese: para sacarle los colores a la SGAE hay que contar con niños con enfermedades incurables o víctimas de terremotos y cataclismos. Con menos de eso, dense por atracados. ¿Una organización política repleta, además, de comunistas y otras gentes de mal vivir? Lo llevan clarinete.