Pato confinado

¿Sirven las vitaminas para la astenia o el cansancio veraniego?

Suplementos de vitaminas.
Suplementos de vitaminas. Foto: Bruno Germany/ Pixabay.

Seguramente, tras estas olas saharianas, con los impactos de calor constante, bañada la piel en sudor doméstico y con los tobillos aún tambaleándose, lo habrás notado... El verano puede llegar a agotarnos. No sé el lector, pero teclear frente a un tórrido ordenador se vuelve un asunto serio.

Lo llaman astenia, en algunos casos, y aunque la más famosa de su clase es la primaveral, en estas fechas también aparece su hermana en bañador.

Es menos llamativa y célebre, pero sigue haciendo de las suyas. Este trastorno se junta además con lo que conocemos por 'cansancio por calor', que es el que hemos sufrido muchos cuando han dado su máximo las temperaturas.

Nos cuesta trabajar y estar activos. Una sensación subjetiva de debilidad y falta de energía, unida a un cansancio crónico que no desaparece con el descanso.

Sabemos que las olas de calor matan, sobre todo entre personas mayores y quienes sufren determinadas patologías. Pero en personas más jóvenes y sanas la temporada estival, aún sin la mediación de las temperaturas más extremas, también puede llegar a afectarnos.

Hay personas que a veces caen en depresión y otras que sufren los síntomas de esta astenia, si bien se discute a nivel científico la realidad de este cuadro.

Por astenia se entiende un estado de cansancio que motiva muchas consultas en la sanidad primaria durante estas fechas, principalmente en el momento de cambio de estación. A veces aparece acompañada de somnolencia, hastío, irritabilidad, y de una eficacia disminuida.

No estamos hablando de ninguna enfermedad, sino más de bien de un proceso de adaptación natural. El organismo, y ocurre lo mismo en primavera u otoño, se encuentra con otras temperaturas y horarios, y hay personas que se ven más afectadas por este cambio.

El cuerpo debe encarar una nueva luminosidad, humedad, presión atmosférica y actividad. Y por esta razón, farmacias y herbolarios hacen caja: jalea real, gingsen, vitaminas, y todo tipo de suplementos...

Aunque, como ya veremos, en muchos casos, seguramente su efecto sea más bien escaso; estaríamos dentro del territorio del placebo, según los expertos.

Muchos médicos consideran que la astenia no tiene suficiente entidad clínica, que se trata más bien de un impacto subjetivo, si hablamos de la astenia estacional. Pero nadie duda, por experiencia personal o cercana, de su aparición cíclica, esa sensación de ir arrastrados en los cambios estación. Se parece a un trastorno temporal que necesita un tiempo de adaptación.

Una especie de jet lag natural. Y los cambios extremos que estamos sufriendo últimamente no hacen más que dificultarle al organismo esta adaptación.

Estos síntomas, sin embargo, pueden aparecer en cualquier momento del año, y hasta ser la manifestación de una anemia, del efecto de ciertos medicamentos, o de patologías más graves, incluso de covid.

Como hemos apuntado, alrededor de la astenia y del cansancio estacional hay negocio. Las vitaminas han aparecido como el Santo Grial. Múltiples suplementos alimenticios aseguran que nos devolverán la fuerza y las ganas de vivir.

Las recomendaciones de las autoridades sanitarias para combatir la astenia veraniega son, sin embargo, menos espectaculares, más parecidas a los consejos que nos dan para soportar las olas de calor: beber mucha agua -hidratarse bien- y protegerse del sol. Los suplementos vitamínicos en este contexto no están avalados a nivel científico, si no es tras la supervisión y diagnóstico de un médico.

En cambio, sí que se propone, además de la mencionada hidratación, el consumo regular de frutas y verduras. Los hábitos saludables contribuyen a que el organismo se resitúe. Una dieta sana, variada y equilibrada, que cuente con hidratos de carbono, frutas y verduras, será un aliado en esta situación.

Mitos con las vitaminas y peligro de sobredosis

Alrededor de la astenia hay mitos. Se ha dicho que es muy efectiva con ella la vitamina E, las del grupo B, la C y la E. También se apunta a los estimulantes, como el ginseng, y mucha gente recurre a tomar más café o té, lo cual termina siendo contraproducente. Pero todo este armamento para devolvernos la vitalidad no parece, a falta de más pruebas, muy efectivo con este trastorno pasajero o con el cansancio por calor.

Si seguimos una dieta saludable (tomando las recomendaciones diarias de frutas), ya estaremos en principio bien provistos de vitaminas, por lo que incrementarlas no servirá de mucho, y en el caso de los suplementos puede ser hasta contraproducente o incluso peligroso.

Lo mismo ocurre con el descanso: mucho de los síntomas que percibimos se deben a que con el calor normalmente dormimos peor. Dormir bien es una valiosísima vitamina.

Los médicos nunca recomiendan que tomemos complementos vitamínicos por nuestra cuenta, como si nos estuviéramos automedicando. Podemos provocar un desequilibrio mayor, porque nuestro cuerpo, como la naturaleza, se mueve por el principio de todo en su justa medida.

Incluso el agua, un elemento tan necesario en verano y siempre, puede causarnos la muerte si la tomamos en unas cantidades anormalmente altas que no puedan ser toleradas por el organismo. Es lo que llaman hiponatremia (beber demasiada agua hace que el sodio del cuerpo se diluya, pudiendo generar convulsiones y hasta el coma).

La hipervitaminosis consiste en una acumulación excesiva de vitaminas en el organismo. Es como una sobredosis. Los nutrientes sobrantes pueden acumularse o metabolizarse en sustancias tóxicas.

Si no tenemos cuidado con los suplementos podemos provocar un estropicio. Hay indicios de que un consumo excesivo de vitamina E puede influir en la aparición de determinados tipos de cáncer.

En conclusión, la falta de vitaminas es muy mala (pensemos en el escorbuto, provocado por la carencia de vitamina C), pero también lo es su exceso, propiciado por el mal uso de estos suplementos.

Nuestro organismo es sabio. Con pocas vitaminas (hablamos de microgramos y miligramos) podemos circular por la vida, así que los déficits de estos nutrientes son raros en Occidente (excluyendo la vitamina D), debido al amplio acceso a la alimentación. A esto se suma que no existe evidencia científica de que los suplementos alimenticios puedan levantarnos el ánimo, y hay estudios que han demostrado que tienen un "efecto ilusorio" entre quienes los consumen.

El placebo es un elemento muy curioso y poderoso de la psique humana. Los científicos están asombrados con sus efectos. Seguramente, quien tome algunos de estos suplementos (siempre que no presente una carencia o problema) y note cambios en su energía y carácter durante la astenia o el cansancio por calor, estará sintiendo el poder reparador de una creencia.

Incluso existe el concepto contrario de nocebo: la creencia puede hacernos sentir síntomas nocivos. Así que al mal tiempo y el calor, lo mejor será siempre buena cara.