El repartidor de periódicos

Eutanasia y facherío

Nuestra prensa nacional-católica, en su deambular desde el imperio hacia dios, pasando por el kiosko, ha vuelto a montar su clásico berrinche hebdomadario contra el gobierno satánico y filoetarra de PSOE y Podemos. Pero esta semana, oh albricias, hemos detectado matices que desafinan el aullido monocorde al que nos tienen acostumbrados. El tema del pataleo ha sido, os podéis imaginar, la ley de eutanasia recién aprobada. Ya podemos morir mejor. Lo de vivir mejor... Vamos a dejar que los borbones lo sigan haciendo por nosotros, coño, no se vayan a enfadar Felipe González y Pedro Sánchez, y esta vez no entre ellos.

De los tres entorchados mediáticos, El Mundo era el que lo tenía más difícil. Fue uno de los medios que con más fortaleza apoyó el deseo de morir dignamente de Ramón Sampedro a mediados de los años 90 del pasado siglo. Estaba tan agradecido Sampedro, que solicitó a dos periodistas del diario de Pedro J. que le sirvieran como asistentes informales en 1996, cuando se tuvo que desplazar desde su aldea (Xuño) hasta A Coruña para perder un nuevo juicio ante la Audiencia Provincial. Aquel día, extrañamente, Sampedro no mostró excesiva desilusión. Se lo esperaba. Pero necesitaba agotar todos los trámites jurídicos antes de suicidarse. Solo así podía destapar la crueldad que supone no haber legislado antes sobre el absurdo sufrimiento de los que necesitan morir. (No es elucubración mía. Junto al fotógrafo X.M. Albán, yo era uno de los dos periodistas que acompañaron aquella mañana a Sampedro).

El caso es que hubiera sido demasiado ver a El Mundo bramando hoy contra la causa que con tanto ahínco defendió hace poco más de una década. El impudor tiene sus límites. Pero había que bramar con la excusa que fuera contra el gobierno social-comunista. Y, claro, lo más socorrido era alegar que no es el momento.

"Una norma de semejante calado habría requerido un consenso más amplio. Las prisas de Sánchez obedecen como siempre al sectarismo y a la táctica cortoplacista: se trata de cegar los puntos de unión y priorizar las leyes divisivas que arrinconen al PP", explica el periódico de Francisco Rosell en su página editorial.

O sea, que se han precipitado legislando la eutanasia. Habría que haber esperado el consenso del PP. Si algún gobierno socialista tuviera que haber esperado a la derecha para legislar, hoy no tendríamos ley del divorcio, del aborto, Maroto no se podría haber casado con el de la moto, no existiría la ley de sanidad universal que la derecha rechazó con sus 107 votos en 1986, y ya no digamos nada de la ahora sacrosanta Constitución, que provocó un cisma en la Alianza Popular del llorado franquista Manuel Fraga (de los 16 escaños que tenía el partido de la gaviota, solo salieron ocho votos a favor, y eso que el patrón gallego era uno de los padres de la carta magna, manda huevos).

O sea, que de seguir el consejo de El Mundo de esperar consensos con la derecha, hoy tendríamos de generalísimo a Francisco Franco y Martínez-Bordiú, alias Francis, el simpático fascista que logró salir absuelto el año pasado por conducir en sentido contrario y atropellar a dos guardias civiles. Pablo Casado sería, como mucho, jefe del Movimiento Nacional. Javier Maroto cantaría cuplés en un cabaret clandestino de Chueca vestido de lagarterana. Y a María Dolores de Cospedal la podríamos apodar La Collares, pues es mote heredado que le viene muy bien. Esa sería la España que defendió durante los últimos 40 años, con sus votos en contra a todo avance, nuestra derecha moderada. Yo, me acusaréis de impaciente, casi prefiero no esperar a sus consensos.