El repartidor de periódicos

Siete plagas todo el tiempo

Portada de 'Abc'.

Cuando la reforma laboral de Yolanda Díaz, ya nos advirtieron de que llegaban las siete plagas, que los pequeños empresarios se iban a arrojar al vacío desde los balcones de sus bajos comerciales, que las chachas y los chachos iban a cobrar más que los más esternocleidomastoidéicos doctores, que España se iba a llenar de Luisitos Medinas muy vagos y bien pagados, que nos iban a echar del euro, que nuestros turistas nos iban a abandonar por Laponia del Norte, que se iba a producir un efecto llamada que provocaría una avalancha inasumible de ingenieros aeronáuticos llegados del Sahel, que Dios iba a tener que despedir a Cristo por no poder pagarle los clavos, y etcétera.

La querencia apocalíptica de nuestra derecha mediática y sociológica no tiene límites. Y, además, es que hay gente que se lo cree, como se creen aun lo de Podemos y Venezuela tras veinte sentencias absolutorias en veinte juicios ridículos que los jueces tendrían que haber abortado antes de nacer y que aseguran que M. Rajoy no tiene que ser Mariano, coño, que eso es mucho suponer.

Luego vienen los datos, pero les da igual. La estupidez es pertinaz como las flechas del haz. Y de nada vale decirle a esta gente que, desde que gobiernan los social-comunistas, los afiliados a la Seguridad Social han crecido en un millón de personas, el número de parados se ha reducido en 300.000, se ha pasado de un 10% a un 48,18% de contratos indefinidos y la pensión media de jubilación ha aumentado en casi 200 euros. La tasa de desempleo que dejó el sabio y gramático Rajoy era del 16,74%. Hoy, después de una pandemia, de un volcán y de una guerra ucraniana, es el 13,65%.

Por eso me parece incluso baladí este debate sobre la ley audiovisual aprobada a traición por el PSOE para reforzar la hegemonía manipuladora de Atresmedia y Mediaset. Los manipulados no pueden ser ya más manipulables en España. Los zombies descerebrados que van susurrando Venezuela, Venezuela por las esquinas no quieren ni pueden asumir información veraz, así que dejémosles con Vicente Vallés, con el Ferri rojo (y gualda) de Florentino, con Ana Rosa y el de las gafas, que se llama parecido a Stoichkov, y con el hombre del tiempo de La Cinco, que siempre anuncia huracán o ciclogénesis explosiva o despiporre nubalero, o como se le llame ahora al viento y a la lluvia, en Moncloa.

En estos intelectuales tiempos, el mantra que se lleva en los salones más cool es que si se suben las pensiones con el IPC nuestros jubilados y jubiladas se van a jartar a comprar viagra y satisfyers con los lujos borbónicos que les va a indexar esta media. Que ahora se dice indexar, y a los jubilados no les van a regalar pesetas ni euros, sino cash-flow. Es que no tenéis idea de español y ni siquiera respetáis la sagrada lengua de Alfonso X (ay, no, que este rey tan español escribía en gallego). Decídselo corriendo a Toni Cantó aunque sea sábado, que en su defensa del español de Madrid él nunca ceja ni descansa.

Para ABC, subir las pensiones a los jubilados (y no creo que, salvo yo, ese periódico lo lea nadie menor de 200 años), o sea, subir las pensiones a sus lectores, "supondría romper por la cuaderna las cuentas públicas".

Del respeto que tiene nuestra derecha a los mayores, que de seguir las consejas de ABC no deben derrochar en viagras, satisfyer ni corinnas, dio buena cuenta Isabel Díaz Ayuso cuando en pandemia presuntamente dejó morir a 5.795 ancianos enfermos de covid sin atención médica en las residencias para pobres. Nos lo cuenta cotidianamente mi caro e impertinente Manuel Rico en twitter.

Ahora, si indexamos (con perdón) a nuestros viejos al IPC será el acabose. Como bajar el IVA de las compresas a las menstruantes. Otro gasto superfluo y evidentemente socialcomunista, siempre tan sedientos de sangre.

O sea, que a mí no me parece mal que otorguemos el monopolio de la información y la cultura a Mediaset y Atresmedia, porque ya nadie con medio dedo de masa gris se informa ni se culturiza por esos canales.

Por cierto, hablando de oligopolios informativos: desde que EEUU pidió ayuda petrolera a Venezuela para resarcir los vetos a Putin por lo de Ucrania, ya no se habla nada de lo asesinos que son los bolivarianos y los chavistas de Maduro. Ya son de los nuestros en A3 y T5. Y, si financiaron falsamente a Podemos, miel sobre hojuelas. Yo creo que, dado el cambio geoestratégico que hemos experimentado con el régimen chavista, no estaría de más que Felipe VI le pusiera en los bosques de Zarzuela un palacete secreto a Pablo Iglesias e Irene Montero, pues seguro que nos pueden negociar unos litros de gasofa con Maduro para que podamos llevar a nuestros abuelos a comprar viagras y satisfyer con los dineros derrochados por Sánchez. Tengo entendido que el palacete de Corinna está vacante, y antes de que lo ocupen unos okupas de Securitas Direct, pues casi mejor que lo okupen unos bolivarianos de Vallekas. Que ahora ya son nuestros fucking partners, I suposse, que diría Toni Cantó si, además de madrileño, supiera farfullar inglés.