El repartidor de periódicos

Pedro Sánchez, tóxico, voraz y corrosivo

Pedro Sánchez, en Valladolid este sábado 21 de enero. EFE/Nacho Gallego

"Asistimos a una gobernabilidad tóxica, voraz y corrosiva que ha empobrecido la democracia y a los españoles", nos advierte La Razón en uno de sus editoriales de esta semana. Había que pisar el acelerador y el diccionario de sinónimos, porque la semanita ha sido horrísona para nuestra derechona, con Pedro Sánchez convertido en la estrella del Foro Económico de Davos y de la prensa internacional; con ministras del conservadurismo europeo sugiriendo que la ley del sí es sí debería ser adoptada en el resto del continente; con la vicepresidenta comunista Yolanda Díaz en la portada del Financial Times por su investigación sobre explotación laboral en las cuatro grandes consultoras (KPMG, PwC, EY y Deloitte), en las que se detectaron 11.000 infracciones...

Ya nos lo dicen casi a diario nuestros todólogos catódicos en las tertulias: esta "gobernabilidad tóxica, voraz y corrosiva" de Pedro Sánchez es más apreciada fuera de España que en nuestro país.

He escrito aquí más de una vez que este año electoral se le va a hacer muy largo al diccionario etimológico de insultos de nuestra derecha. Se van a acabar repitiendo más que los vestidos de Letizia comprados en Zara. Son demasiados días para tan poco léxico.

Además, los más grandes maestros del escarnio y maldicer ultra pierden cada vez más tiempo en batallas intestinas, insultándose entre ellos, divorciándose por un quítame allá unos protocolos antiabortistas o cayéndose de burras sin jinete como Macarena Olona, que de repente se nos ha hecho más feminazi que Irene Montero marcándose un Shakira: "Las mujeres no lloramos, legislamos".

Ando yo especialmente preocupado por la guerra abierta que se han declarado el insultólogo y columnista de El Mundo Federico Jiménez Losantos y el arquitectólogo consorte Iván Espinosa de los Monteros, a la sazón portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados. No hay nada más beneficioso para la salud democrática que ver cómo se despedazan entre sí dos antidemócratas insalubres.

Os cuento la batallita. Resulta que Espinosa de los Monteros se refirió a la financiación de los negocietes mediáticos de Losantos y Ana Rosa en estos impecables términos: "Yo creo que hay muchos medios que tienen miedo a que su financiación esté en entredicho. Creo que están demostrando ese miedo. Hay un sprint para atacar a Vox". Al margen de la risa que os dé a los seguidores de Ferreras lo del "sprint para atacar a Vox", Espinosa de los Monteros (qué difícil es nombrar a esta gente sin gastar la tecla de mayúsculas) dice la verdad por una vez. Luis Bárcenas financió la web de Losantos Libertad Digital con dinero de la caja B del Partido Popular.

En la sentencia del caso Gürtel se deja clarinete: "En el año 2005, también de la misma Caja B, sustrajo 149.600 euros, de los que, de acuerdo con su mujer, Rosalía Iglesias, destinó a 149.000 euros a pagar unos inmuebles adquiridos por el matrimonio [Bárcenas]. En esta ocasión, el apoderamiento de los fondos de la 'Caja B', tuvo lugar mediante la compra de acciones de Libertad Digital, S. A. [propiedad de Federico Jiménez Losantos], de manera que Luis Bárcenas, de acuerdo con su propia esposa, entregó a esta, extraídos de dicha caja, los 149.600 €, de los que dispuso el 29/10/2004 para adquirir 1.360 acciones de esa sociedad, que puso a nombre de Rosalía Iglesias. Compradas las acciones a su nombre, posteriormente las vende esta, el 15/03/2005, a Francisco Yáñez, por 149.600 euros, que no se reingresan al PP, sino que se queda con ellos el matrimonio, ingresándolos, mediante dos imposiciones que hace la propia Rosalía una el 16/03/2005, por importe de 74.000 euros, y otra el 21/03/2005, por importe de 75.600 euros, en su propia cuenta corriente, abierta en Caja Madrid".

Ahora Losantos, a pesar de la evidencia, amenaza a Espinosa de los Monteros con llevarle a los juzgados por haber insinuado una verdad confesa y juzgada. Que tenga cuidado Espinosa: Pablo Casado murió por decir la verdad. Ser sincero es lo único que no se puede tolerar cuando estás creando un universo de mentiras, que es lo que hace nuestra derecha, pero luego se despedazan con verdades entre sí. Es lo que nos consuela. Y lo que nos desconsuela: convivimos con gente que solo usa la verdad cuando puede hacer daño con ella.