Opinion · Rosas y espinas

La izquierdita cobarde

Tal y como han ido las elecciones, lo que Pedro Sánchez dice, cuando afirma que quiere gobernar en solitario, es que tiene miedo a gobernar. Solo espera a ver qué pasa. Qué le dice Merkel. Qué le cuentan los del Ibex. Qué deliran Felipe González, Alfonso Guerra y José Bono. En qué madriguera ocultarse para no montar un gobierno de izquierdas. Santiago Abascal le hubiera llamado izquierdita cobarde. Yo también, y eso que no monto jaca.

La izquierdita cobarde de Sánchez es la que, por ejemplo, no se va a atrever a abordar el asunto de la educación concertada en España, esa que permite a la Iglesia cobrar 15.000 euros anuales por aula más que las públicas.

Mientras la izquierdita cobarde de Sánchez sigue en estos misacantanos silencios socialistas españoles, el ministro de educación de Portugal, gobierno de socialistas y comunistas, nos explica que el abandono escolar en España en el año 2000 estaba en el 29,1% y ahora en el 17,9%, mientras que en Portugal ha pasado del 44% al 12,6% en el mismo periodo. El ministro Tiago Brandao, gobierno valiente, antimerkel, y más efectivo que nosotros en todos los marcos macroeconómicos, nos fabula en una entrevista en El País esta entretenida anécdota: «Había 79 colegios concertados [en Portugal] que consumían 140 millones al año, y la ley dice que deben existir donde la escuela pública no cumple su función. Hemos quitado la subvención para el próximo curso a 49 de ellos y gastaremos 45 millones. En Santa María de Feira, a 30 kilómetros de Oporto, había un centro privado que recibía casi seis millones de euros y al lado cuatro escuelas públicas casi desiertas. No tenemos un afán excluyente, solo cumplimos con la ley». Nuestra izquierdita cobarde no se atrevería jamás a decir ni hacer algo así.

Como el impuesto a la banca. Como dice Pablo Iglesias, y como dice cualquier cristiano o cualquier pringao, ¿a vosotros la banca alguna vez os ha perdonado un descubierto o una hipoteca mal pagada? El descubierto de la la banca con los ciudadanos españoles es de 60.000 millones de euros, según nuestras cifras más amables. Y el PSOE no está dispuesto a cobrarlos. En estos días primaverales y obreros, Begoña P. Ramírez inicia en InfoLibre una serie de reportajes, documentados con la liquidación anual del impuesto de sociedades (modelo 220) que presentan Santander, Popular, Bankia y BMN ante Hacienda. Entre 2015 y 2016, tres de ellos no pagaron ni un solo euro y el Popular abonó 24 millones en 2015. ¿Sabéis cuánto se gastan estos bancos en silenciar a los periódicos grandes para que esto no se publique, y sabéis el esfuerzo que supone a un periódico pequeño conseguir y sostener esa información?  La izquierdita cobarde sí lo sabe, y actúa en consecuencia. No veremos a Pedro Sánchez hablar de esto. Como tampoco habla de las cloacas del Estado, de la red de información falsa montada por el gobierno del PP con Villarejo para difamar a Podemos con la financiación de Irán, Venzuela, y con que Errejón era hijo de Irene Montero, si nos ponemos a inventar. Pero la gente se lo cree. Mis amigos se lo creen. Universitarios. Profesores. Doctores se lo creen. Pena de informadores. Pena de informados.

Así como la derechita cobarde es fácil de definir, como aquella que defiende a los curas pederastas, a los bancos esquilmadores, a los privatizadores de la sanidad y de la educación, y a los mamporreros togados que meten a políticos, poetas y raperos en la cárcel, la izquierdita cobarde también es sencilla de analizar: es la progresía que por diversas razones se dedica a hacer exactamente lo mismo. El PSOE no ha derogado la ley mordaza, no ha revertido la reforma laboral ni ha roto el concordato fascista con la iglesia. Por no hablar de un referéndum república/monarquía. Como dijo Adolfo Suárez, jefe del Movimiento, al llegar la democracia no se hizo porque Juan Carlos I iba a perder la votación.

Para los de izquierdas, la única ventaja que tiene esta izquierdita cobarde es que ni siquiera es de izquierdas. Es un hilo musical en el que La internacional suena sin letra. Un hilo musical de un ascensor que ni sube ni baja. Solo espera a saber qué ordena el jefe del centro comercial. Con Rivera no, gritaban en Ferraz los militantes. Hasta que Botín te pegue una patada. Fútbol es fútbol, y financiación es financiación. Leamos estas viejas noticias sobre condonaciones de deudas, ay, amores:

https://www.eldiario.es/politica/Banco-Espana-entidades-ocultaron-financiacion_0_708679483.html

https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2017/11/10/5a049b4622601d8e758b46c4.html