Palabra de artivista

Fukushima y la paradoja privatizadora

La retórica neoliberal de privatizar, privatizar, privatizar todo (mensaje real: saquear, saquear, saquear todo), siempre acaba en la misma paradoja: la privatización sólo funciona para los beneficios y ventajas. En cuanto surje un problema acuden raudos al estado, a las arcas que pagamos los contribuyentes, el pueblo, para que sufrage sus experimentos o pague sus gestiones defectuosas. Entonces de repente el Estado, lo Público, ya no es tan innecesario ni malo. Es más es su gran aliado.

El mejor ejemplo de esta paradoja lo constituye Fukushima. Mientras ha estado haciendo rico  a los empresarios de TEPCO ha sido un prodigio de ventajas neoliberales, pero en cuanto han aparecido los problemas ha vuelto a ser, una vez más, el estado público, con el dinero del contribuyente, repito, el que ha tenido que hacerse cargo de todos los problemas derivados de una pésima gestión privada que ha ahorrado en donde no tenia que ahorrar y que ha construido  de acuerdo con General Electric (que también se ha lavado las manos) unas instalacione más que insuficientes.

Pero esa lección no quiere ser aceptada por la derechona neoliberal de este país y Rajoy se atreve a sugerir el co-pago de una Sanidad Pública que Esperanza Aguirre ya está desvalijando a marchas forzadas en Madrid (un adelanto de la que nos tiene preparada el Partido Popular si llega al gobierno).

¡Qué buena es la gestión privada cuando se puede contar con el dinero de los contribuyentes, el dinero público, nuestro dinero, para limpiar sus calamidades! Las calamidades de un sistema que ya ha demostrado mil millones de veces que no funciona. La gestión privada es garantía de corrupción, saqueo, bancarrota, huida de los responsables y carga del contribuyente.

Claro que sois "liberales": con el dinero de los demás. Con el vuestro sois más rígidos que la institutriz de Mazinger Z.