Opinion · Palabra de artivista

Testimonios de la represión institucional y policial en Madrid

9AcartelAyer, jueves 9 de abril, tuvo lugar un debate Contra la Represión Institucional y Policial en el Estado Español, originalmente convocado en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid pero, tras ser prohibida por el decanato de la facultad, acabó teniendo lugar en la vecina Facultad de Geografía e Historia.

Organizada por el Bloque Antifascista Estudiantil de la Ciudad Universitaria (BAE) y la Asociación Universitaria Jorge Dimitrov, el debate contaba como ponentes con Diego de la Caza de Brujas del 20N, detenidos tras denunciar los actos fascistas en celebración del 20N en la Complutense, Rubén de Los 6 de Pozuelo, detenidos a punta de pistola y con graves destrozos en sus residencias tras una denuncia falsa interpuesta por fascistas de ese mismo municipio, Dani y Jorge de Distrito Catorce, detenidos por interrumpir un pleno en Moratalaz denunciando los desahucios, y Alfon, detenido durante la Huelga General 14-N, acusado, sin pruebas, de tenencia de explosivos y condenado a 4 años de cárcel. A ellos se unía el abogado especializado en represión y movimientos sociales Erlantz Ibarrondo.

9asala-800A pesar del boicot desde la Facultad de derecho, el acto fue un éxito y el aula 06 de Historia se llenó. Había un manifiesto interés por parte de estudiantes y activistas jóvenes que escucharon atentamente los testimonios y luego preguntaron y debatieron animadamente con los ponentes.

Es importante conocer las estrategias y técnicas de represión que tanto las instituciones como la policía está practicando para intentar sofocar y eliminar la protesta. Estos generosos, solidarios y valientes ejemplos, nos pueden ilustrar muy bien de las sucias maniobras que, una vez más, como ya hiciese el PSOE contra Euskalerría, las cloacas del estado está practicando. En muchos casos lo podríamos considerar terrorismo de estado que ellos quieren justificar inventando un inexistente terrorismo.

9amesa-800Diego, contó sobre su detención: “Mi caso está relacionado con las detenciones que hubo tras la manifestación del 20 de noviembre de 2013, que no puedo hablar nada de ella porque yo no estuve, no estuve pero me detuvieron. Fue una detención a posteriori que se denominó “caza de brujas” y que consistió en 19 detenciones, la llamaron “Operación Libro” porque la mayoría éramos estudiantes, no sólo de la Complutense, sino de todas las universidades de Madrid, y nos encerraron en la comisaría de Moratalaz dos días. Luego pasamos a los Juzgados de Plaza de Castilla y allí nos soltaron. Yo no quiero centrarme en esos dos días en que lo pasas mal pero lo superas, sino en lo que viene después: cuando empiezas una vida de juicios, abogados, de tener que ir a Plaza de Castilla, de llegar multas a casa… Encima, tras las 19 detenciones se produjeron otras 11 durante una manifestación que se hizo frente a la comisaría de Moratalaz en apoyo a nosotros. ¿De qué nos acusaban? Nos acusaban de un delito contra los derechos fundamentales, yo no puedo decir porque no estuve y no lo sé, pero se supone que no dejamos a los estudiantes que estaban en la facultad ejercer sus derechos. A los que nos detuvieron, la mayoría éramos activistas de grupos antifascistas, otros dos de Bukaneros, otros de otro grupo… éramos personas que estábamos en sus listas, en las listas de la policía. Y por eso nos detuvieron, porque la mayoría de los que estuvimos encerrados no estuvimos en la manifestación”.

Volviendo sobre los malos tratos en comisaría, puntualizó: “El trato en la comisaría de Moratalaz no fue muy malo comparado con otros que he escuchado, pero sí nos jodieron mucho; rollo que nos despertaban, no nos dejaban dormir, no nos dejaban ir al baño, nos trataban bastante mal, nos insultaban… pero creo que no es lo peor que te puede pasar allí. ¿El fin que buscan?, el miedo, el miedo en nosotros: en los que pensamos, en los que luchamos y en los que vamos a las manifestaciones cada día y cada semana buscando un cambio en la vida social. Lo que quieren es que nos quedemos en casa, que no salgamos a la calle, que tengamos miedo en salir, que no luchemos, que dejemos de hacer eso. Y no lo van a conseguir”.

Para ilustrar las estrategias represoras y punitivas que el estado está practicando de modo casi extralegal, Diego subraya: “Después de todo esto, encima, el fiscal, como medida cautelar, pidió una orden de alejamiento de la Complutense para nosotros. Nuestros abogados, por suerte, nos defendieron muy bien y la juez lo denegó. Pero, vamos, un fiscal, no sé si llamarlo así: el abogado del Gobierno, que nos pida eso a gente que estudiamos, que no hemos estado allí, es pura represión. Represión de que no podamos venir a nuestros estudios, porque yo estudio en Ciudad Universitaria. Si me ponen esa medida, voy a tener que dejar de venir”.

Resumiendo el resultado Diego cuenta que “Al final nos han archivado el caso a los 19, pero todavía quedan tres que siguen teniendo cargos y pendientes de a ver qué les pasa. Siguen viviendo con esa angustia y es lo mismo: el miedo para desanimarnos. Porque de esas personas, muchos van a dejar de ir a manifestaciones, de hacer actos, de estar en colectivos, participar en asambleas… y eso es lo que quieren. Simplemente porque estás en una lista”.

A continuación Rubén tomó la palabra como vocal de los 6 detenidos en Pozuelo, queriendo hacer una contextualización de lo que es vivir en su municipio: “Nuestro municipio ha estado hegemonizado por grupos fascistas desde la Transición. Grupos fascistas que han vivido una decadencia, como ha pasado en el resto de Madrid, pero una decadencia que ha sido mucho menor que en el noroeste de nuestra región. La represión que hemos vivido nosotros no consta solo de este hecho, sino que ha sido con anterioridad, por parte con una doble cara: una la de los propios fascistas y otra la de los cuerpos represivos del estado, materializados en la policía municipal de nuestro municipio y la policía nacional que ya todos conocemos. La policía municipal y la nacional se dedicaron a intentar perturbar nuestra lucha social y política a través de amenazas, de coacciones, incluso ejerciendo la violencia, pero nunca llegaron a romper todas las salidas, siempre intentaron dejar una puerta abierta a la que nosotros nunca accedimos. Lo que nos ha llevado a un montaje policial claro en el que un grupo, que se está materializando a demás en toda nuestra ciudad, que se llama Defence, que nace, como ha dicho mi compañera antes, de las juventudes del MSR [el neonazi Movimiento Social Republicano], de Liga Social, que son los mismos del Hogar Social Ramiro Ledesma e intentan unir a los grupos fascistas, nos preocupó cuando empezaron a ir de nuevo a por los emigrantes, un nazi que va contra las minorías, un discurso que nos sonaba muy noventero, lo cual nos llevó a hacer una actividad cultural contra ellos, a explicar a esa masa social joven qué es el fascismo y cómo podemos combatirlo desde un ámbito que es el pleno conocimiento».

Rubén justifica el esfuerzo «Porque creo fehacientemente que el fascismo es la intoxicación de la juventud, y se puede combatir desde el conocimiento y la cultura».

Pero el precio que pagaron por ese esfuerzo fue terrible: «Lo que nos encontramos frente a ello es que un día nos detuvieron a 6 compañeros. Nos detuvieron, además, de una forma bastante macabra. Es decir: a un compañero le detuvieron directamente entrando en su casa sin permiso, a otro compañero le hicieron una trampa llamándole por teléfono, a otro compañero le detuvieron en una biblioteca, a otro cuando iba a coger su coche, y a mí, que fue la más bizarra de todas, me detuvieron yendo en el coche y me pusieron cuatro coches con policías con pasamontañas, me pusieron pistolas y me pararon el coche, me tiraron al suelo, no sabía por qué me habían detenido. En el momento de la detención me dijeron que era por un delito de lesiones, a lo cual yo me quedé bastante anonadado, ya que por un delito de lesiones no te suelen poner una pistola en la cabeza».

Pero aquello no era más que el principio: «Me estuvieron coaccionando durante horas y al final me dijeron que los cargos que tenía eran cinco: el de organización criminal, lo cual a mí ya me chocó bastante, delito de lesiones, delito de amenazas, delito contra la integridad moral y posesión de arma prohibida con el aliciente de odio ideológico. Yo no entendía absolutamente nada. Tras esto se dirigieron a buscar dentro de la propiedad de mis padres, que es mi casa, no sé qué exactamente. Por las conversaciones que tuve con la propia policía pienso que buscaban un arma de fuego. Y cuando voy a comisaría horas después me encuentro a mis compañeros. Cuando por fin conseguimos hablar con nuestros abogados nos explican que nos acusan de pertenecer a una banda llamada Terror Skin a la que nosotros no pertenecemos y, si se tomasen la molestia de ponerlo en Google se darían cuenta de que yo tenía 4 años cuando supuestamente se montó esa banda y, por lo tanto no podía ser cabecilla de ninguna banda con 4 años. Los denunciantes nos acusaban de cosas tan peregrinas como de un Citroën C3, que no sé si sabéis lo minúsculo que es, bajarse 8 personas con bates de acero, nos acusan de haber sacado un cuchillo de 30 cm. que luego resulta que no existía y se confunden con quién lo ha sacado, y nos acusan de que todo eso pasa porque son católicos y los estamos persiguiendo. Curioso que nuestra “banda criminal” se gesta durante 13 años en un colegio católico de Pozuelo. Es totalmente absurdo».

Rubén tiene claro lo que persiguen: «Lo que nos encontramos es con una caza de la militancia política. No quieren que nadie se mueva fuera de sus derroteros. No quieren una juventud transformadora. Y lo quieren hegemonizar de la manera que mejor saben: mediante el miedo. Mediante imputaciones falsas. Y ante esas imputaciones falsas, la defensa es muy difícil. porque la palabra de un policía siempre vale más que la tuya. Y la policía ya sabemos a quién están sirviendo. Solo quiero añadir que nosotros, pase lo que pase, vamos a seguir luchando. porque si la causa es justa, nuestro deber es seguir».

A continuación fueron Dani y Jorge, de Distrito Catorce, los que relataron su experiencia que ya detallé en esta entrada:  «El 10 de marzo a las 7.30 de la mañana se montó un dispositivo policial que fue a mi casa y a la de los otros 19 compañeros. En mi caso concreto, llamaron a mi casa, abrimos la puerta y nos encontramos a dos policías de la Brigada de Información y cuatro UIP con los pasamontañas y demás. Se me informa de que se me va a detener por un delito de resistencia y de atentando a las altas instituciones del estado. En ese momento yo ya había informado de que iba a ser detenido, a mi abogado y compañeros, y decido ir con ellos. Nos llevan a Moratalaz a mí y a mis compañeras restantes. De los 19, a cinco nos metían resistencia y el delito de atentado y a los otros 15 el de atentado. Nos meten en celdas colectivas, hasta las dos de la tarde más o menos, entonces decidimos no declarar allí y nos fueron sacando para llevarnos a los juzgados de Plaza de Castilla. ¿El trato que tuvimos allí dentro? No nos dejaron dormir, molestando con ruidos, sin más. Sobre todo tener que pasar 19 horas en el calabozo. Luego ya, cuando vamos a salir hacia Plaza de Castilla, nos intentan provocar, diciendo que por qué no vamos a casa de Zapatero o de Pablo Iglesias a reventar sus casas. Con tono sarcástico que vaya revolucionarios éramos. Y finalmente en tono vacilón que vaya tres peones se había perdido la obra. Nosotros no entramos al trapo y nos callamos».

Tras todo esto, resulta que no parecían tener  nada: «En ese momento nos dicen que el juez no nos toma declaración y que se ha convertido en un juicio de faltas. Así que nos vamos a casa. ¿Cómo interpretamos esto? Pues, siguiendo con lo dicho por compañeros, de represión a la juventud combativa y con el objetivo de meter miedo a gente que protesta».

Pero es importante cómo subraya que este acoso no se limita a los antifascistas: «En nuestro caso es distinto a los demás, porque nuestra acción no se enmarca en una temática antifascista. En nuestro caso fue que entramos a un pleno, el pleno de la junta de mi barrio, Moratalaz, y con una pancarta empezamos a señalar al poder político como cómplice del la problemática social que suponen los desahucios. Lo interpretamos como una molestia para ellos. Y les molesta que les señalemos como cómplices de situaciones que han llevado hasta a suicidios».

Poco después entra en acción el montaje y mentiras ya tradicional: «Esa misma mañana, según nos cuentan luego, la delegada de Gobierno Cristina Cifuentes sale en Las mañanas de Cuatro diciendo que habíamos reventado el pleno y que le habíamos provocado lesiones a los policías. Por suerte, en ese momento nos acompañaban dos periodistas [Alicia Armesto y Juan Carlos Mohr] que grabaron lo ocurrido y demostraron que lo que decía Cifuentes era falso. Hasta tal punto que llevó a la sección sindical de CCOO de la policía a emitir un comunicado diciendo que esas declaraciones eran mentira. Y denunciaron que Cristina Cifuentes estaba intentando instrumentalizar a la policía municipal con un fin político».

Y entonces nos encontramos una perversión ya habitual: «Dentro de este montaje nos encontramos con que el fiscal del caso recurre a dos jueces para que el juicio en lugar de ser por faltas, vaya por lo penal. Cuando le niegan reiteradamente este recurso, llega incluso a acudir a la Audiencia Provincial. Y aquí seguimos esperando qué más van a inventar. Es decir, se confirma que existen unos elementos que tienen mucho poder y que van a ir a jodernos por protestar».

Dani acabó llamando la atención sobre cómo esta represión también afecta a los familiares y amigos.

9aerlantz-800Alfon cerró el turno de testimonios centrándose en la motivación de esta brutal campaña antifascista, «porque mi caso particular ya ha sido muy tratado». Así que quiso destacar que «Lo principal es hacer un buen análisis de qué es el fascismo. Y aunque se tiende a definir con términos genéricos, no hay que olvidar el componente de lucha de clases. Creo en la definición de Jorge Dimitrov: el fascismo es la dictadura terrorista abierta de los capitalistas, de los oligarcas, de la burguesía sobre el proletariado, sobre la clase obrera. Es decir, la utilización de la violencia sistemáticamente para controlar mediante el miedo a toda esta clase obrera que es toda esta mayoría social. Y especialmente sobre esta clase obrera concienciada y que tiene una ideología revolucionaria, como, los capitalistas, se ve peligrar es cuando aparece el fascismo. Y el fascismo no es una manifestación con muchos tipos con banderas nacionales ensalzando el patriotismo más infantil y haciendo reivindicaciones sobre la supremacía de su nación. El fascismo no es simplemente eso. El fascismo es una estructura estatal que se puede utilizar desde partidos como el PSOE, que en sus siglas tiene ‘Socialista’ y ‘Obrero’, y hemos visto cómo en Euskalerría ha utilizado el fascismo sistemáticamente. Por eso es tan importante la organización de este tipo de plataformas en todas las universidades. Que cada vez seamos más en nuestras filas y que cuando tengamos una masa de obreros y obreras conscientes poder crear unas estructuras que planteen unas tomas de poder y por fin tener algo en lo que apoyarnos y de verdad un referente para todos los obreros y obreras. Porque ahora estamos volviendo a vivir otra época de caballos de Troya, de electoralismo, y es esencial crear una estructura que se oponga a estos caballos de Troya, estos partidos que venden la reconciliación entre las clases, la convivencia, que sabemos que eso es algo que no va a llegar mientras exista la explotación, la miseria, la desigualdad, la plusvalía y todo lo que es afín al capitalismo».

Tras los testimonios, el abogado de Alfon (y otros represaliados), Erlantz, explicó algunas de las trampas legales que ha visto en el desarrollo de su carrera.

Simplemente os animo a acudir a estas charlas y debates porque la gran arma que tenemos es el conocimiento.