Mi televisión y otros animales

Un par de bofetadas bien dadas

Me pregunto si la Iglesia Católica hará marchas contra Curso del 63, el nuevo reality de Antena 3. No porque en el supuesto colegio de San Severo no haya ningún cura ni se den clases de religión como el Glorioso Movimiento manda, sino porque hace tiempo que no se veía una medida disuasoria de la natalidad tan potente.

Más allá de esta nueva estrategia socialista (seguro que son ellos) para avanzar en la extinción de la especie, no sé de qué va el programa. Postadolescentes con uniformes de colegiales y colegialas. A mi mente viene esto:

 

Ay, Britney, fuiste muy grande

Y sin embargo, Antena 3 opta por esto otro:

Y esta, amigos, es la diferencia entre fenómeno sociológico y "experimento sociológico". Y entrecomillo porque fueron exactamente las palabras que usó Roberto Arce para definir el programa en el debate sobre la educación que vino después. Ese fue el auténtico viaje al pasado de la noche, el retorno a aquellos días en los que Mercedes Milá necesitaba justificarse.

Porque el supuesto colegio de San Severo parece más un campamento de película americana chorras que una institución franquista. El miedo al despido (al fin y al cabo los concursantes están allí bajo contrato) queda bastante por debajo al que pudieran sentir nuestros padres al par de hostias que les hubieran caído por hacer y decir menos de la mitad de lo que desplegaron los poligoneros educandos.

Sospecha la amiga Ruth que son actores. Lo triste es que más bien parecen el resultado de un buen casting entre ese sector de la juventud que no quiere estudiar ni trabajar, sino ser famosos. Haberlos, haylos, el error es generalizar. ¡Qué pronto nos hemos olvidado de Carlos Blanco! Y qué bien que existen los grados intermedios.

El problema que tiene Curso del 63 es que no puede llegar a recrear de verdad la realidad que imita y sus concursantes no están por la labor de jugar bien sus papeles en el juego de rol. Con lo cual, el objetivo se diluye y la ficción pierde fuerza. Los alumnos destruyen el trabajo de los actores-profesores. Me recuerda a aquel segmento de Robot Chicken:

 

Me lo recordaron este fin de semana y no veía cómo colárselo

También se escapa credibilidad por los costados cuando el profesor de gimnasia tiene que correr de un cuarto a otro porque no debía de haber presupuesto para contratar uno que se hiciera cargo de los chicos y otro para las chicas. Es uno de los males endémicos de los realities de Antena 3: el cutrerío inherente. Eso y, en este caso, lo de las hostias que dije más arriba.

Con todas estas limitaciones tampoco es un desastre absoluto. Lo que ocurre es que el espectador, en lugar de buscar la reflexión sobre la educación que decía Roberto Arce, acabarán pensando que ven un casting para Callejeros. La que menta sus "aletas del coño" apunta maneras.

Y que, Roberto, seamos serios ¿un debate serio sobre educación con Pilar Rahola? Y si le quitas "sobre educación", mantengo la pregunta.