Trabajar cansa

Karadzic no es nuestro hijo de puta

   

 Ya conocen la vieja máxima de la realpolitik, atribuida a un presidente norteamericano a propósito de un dictador sanguinario: "es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". En efecto, la visibilidad de los crímenes depende de los intereses en juego. Recuerden cómo Sadam fue durante años nuestro hijo de puta, hasta que dejó de serlo y cayó en desgracia. Ejecutado Sadam, y escondido Bin Laden, el primer monstruo mediático vuelve a ser Radovan Karadzic, que ya ocupa celda en La Haya.

No dudo de que el ex líder serbo-bosnio tiene las manos manchadas de sangre. Hasta los codos, seguramente. En una guerra como la yugoslava no hacía falta esforzarse demasiado para ello. Miles fueron asesinados, torturados, violados o mutilados. Pero incluso aunque Karadzic se hubiera esforzado más, no fue el único criminal. Y sin embargo ha quedado para la historia como el criminal balcánico por antonomasia, junto a su jefe militar Mladic y el fallecido Milosevic, personificando los tres la culpa colectiva asignada al pueblo serbio.

La guerra de serbios, croatas y bosniomusulmanes entre sí –pues todos lucharon contra todos en distintos momentos- fue atroz en todos los frentes y retaguardias. Todos practicaron la limpieza étnica en sus territorios para hacer irreversibles las nuevas fronteras, y todos se aplicaron con saña contra sus enemigos, como relataron posteriormente algunos responsables de los cascos azules. Sin embargo, desde el principio se construyó el imaginario demoníaco del serbio, que de rebote convertía en víctimas a todos los demás, verdugos incluidos.

Sobre aquellos episodios se construyó una versión oficial universalmente aceptada, que sancionó un Tribunal, el de La Haya, que ha sido implacable con los serbios y muy suave con el resto de acusados, con algunas absoluciones escandalosas y una evidente desproporción en las condenas a unos y otros. Las guerras balcánicas –incluida la de Kosovo- estuvieron llenas de hijos de puta. Algunos de ellos eran nuestros hijos de puta. No así Radovan Karadzic.