Parado de trabajar, no de consumir

“Estamos convencidos de que las vacaciones son un derecho y no un privilegio” -Campaña “Ningún Español sin Vacaciones”- 

               

¿Está usted en paro? Pues alegre esa cara, hombre. ¿Quién ha dicho que estar en paro supone perder calidad de vida? Nada de eso, al contrario: es una oportunidad. Fíjese en todo el tiempo libre que tiene para lo que quiera: ir a la playa, al cine, de compras o de copas. Y encima le hacen descuento. 

Si no lo sabía, se lo cuento: la cartilla del paro ya no es un estigma, sino un regalo. Con ella pagará menos en muchos sitios. Ejemplo: una empresa de productos vacacionales hace el 20% de descuento a los parados. Y si van dos parados juntos, el 35%. Si no quiere playa, también hay alojamientos rurales que cobran dos noches y regalan la tercera si te has quedado en paro. ¿No es irresistible? 

Si todavía está trabajando, pero no ve claro el futuro, tampoco debe renunciar a sus vacaciones. Una aerolínea oferta un “seguro anticrisis” que permite cancelaciones gratuitas si pierde el trabajo dos días antes de volar. Y no es la única: inmobiliarias y concesionarios de coches también ofrecen seguros similares, para que no pague cuotas durante unos meses. 

Si aun así no lo ve claro y prefiere no viajar, tampoco es necesario quedarse encerrado en casa. Decenas de empresas publicitan descuentos para desempleados: supermercados, carnicerías, talleres, peluquerías, cines, cafeterías, jugueterías, gimnasios y tiendas de ropa. Las rebajas no suelen ir más allá del 10%, pero algo es algo. En Granada, en
la Feria del Corpus, la caseta municipal abarata un 20% las consumiciones, para que nadie se pierda las fiestas. 

Pura solidaridad, como ve. Pero también sentido de la responsabilidad: porque cuatro millones de personas sin trabajar es preocupante, pero más lo sería que dejasen de consumir. Trabajar es un derecho. Consumir, un deber.