Volved, milloncitos, que os perdonamos

“El verdadero beneficio de esta medida es que permitirá cerrar la cueva de Alí Babá” -Giulio Tremonti, ministro italiano de Economía- 

                       

Cualquiera pensaría que quienes defraudan a Hacienda y envían el dinero a paraísos fiscales son unos jetas sin escrúpulos. Pues no. En realidad viven con un insoportable sentimiento de culpa, con enormes remordimientos por haber ocultado el dinero en vez de contribuir al bien común. De manera que, aunque parezcan felices, en realidad están deseando dejar de ser unos descarriados fiscales y traer el dinero de vuelta a casa.

Por eso los gobiernos europeos se están planteando perdonarles los pecadillos y ponerles fácil el regreso. Como de otra manera no van a volver, y tampoco hay planes de invadir los paraísos fiscales (como propuso El Roto), la solución pasa por amnistiar a los defraudadores.

El primer paso lo acaba de dar Italia, que ha aprobado una generosa amnistía por la que se podrá regularizar el dinero negro pagando un tributo de sólo el 5%, sin sanciones y conservando el anonimato. El gobierno de Berlusconi sabe que el dinero está muy a gustito en los paraísos, y que sólo volverá si le aseguran que todo está perdonado y que no recibirá más que un tironcito de orejas.

Podemos esperar medidas similares en otros países, pues todos buscan dinero para financiar los planes anti-crisis. En España hace unos meses la fundación Ideas, think tank del PSOE, ya propuso un plan contra los paraísos fiscales que pasa por tributar a nivel inferior del habitual y no ser penalizados.

En Italia, tras su aprobación, un periodista preguntó en rueda de prensa al ministro de Economía si la amnistía a los delincuentes fiscales era coherente con las promesas de capitalismo ético. El ministro, creyendo cerrado el micrófono, le llamó “gilipollas”. Y es que hay que ser gilipollas, eh.