El posado playero de la banca

“Conseguimos unos resultados por encima de las expectativas, tanto en beneficios como en ingresos” -José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado de BBVA-  

                         

Estoy impresionado. Vaya tipazo. Qué músculos, qué abdominales, qué fortaleza. No, no estoy hablando de la exhibición de Aznar en bañador, sino de otros posados veraniegos: los de las grandes empresas, que estos días sacan pecho y presumen de resultados.

Ayer fue el BBVA, y hoy le toca al Santander sumarse al grupo de gigantes que en todo el mundo muestran la recuperación de ingresos y beneficios. Según cálculos de Bloomberg, el 75% de las compañías del índice bursatil S&P 500 supera las previsiones en el segundo trimestre, cosa que no pasaba desde 1993. Es verdad que las previsiones eran muy pesimistas por la crisis, pero aún así la mayoría obtiene beneficios que, si se descuentan provisiones y otras operaciones, igualan los de años anteriores. Así está la Bolsa española, eufórica.

Para ser la peor crisis en ochenta años (¿o eran ochenta siglos?), no está nada mal, ¿eh?. Lo que pasa es que tiene truco. Los bancos, por ejemplo, no se han matado a abdominales para presumir de cuerpo. Más bien se han operado, y la cirugía se la pagamos entre todos. Entre el dinero que el Banco Central Europeo les presta al 1% sin límites y sin condiciones (y que no está llegando a los ciudadanos en forma de créditos), y las ayudas públicas (compra de activos, fondo de reestructuración), la banca se quita la grasa de la tripa y se hace una cura de desintoxicación, cerrando oficinas, soltando basura financiera y lanzando fusiones.

Así están de guapos, y así presumen. En cambio, hay que ver la mala cara que tenemos los trabajadores, lo fofos y paliduchos que estamos. Se nos quitan las ganas de ir a la playa, para no vernos tan esmirriados al lado de esos grandullones.