Que le devuelvan el autógrafo de Ayrton Senna

“La indemnización que el Estado tendrá que pagar a los acusados se convertirá en dinero que servirá para financiar el entorno terrorista.” -Comunicado de Dignidad y Justicia y la AVT- 

           

Cuando el ex director de Egunkaria, Martxelo Otamendi, relata el calvario sufrido en los últimos siete años, suele contar algo que puede parecer anecdótico. Cuenta que en el registro a su vivienda la guardia civil se llevó, entre otras cosas sospechosas, un libro de Pilar Urbano –destacada abertzale, ya saben-, otro sobre la caza de ballenas, un trofeo con forma de alubia, y un autógrafo de Ayrton Senna, el fallecido campeón de Formula 1. Y añade: “el autógrafo nunca me lo devolvieron”. 

Puede parecer anecdótico, pero es muestra de la mezcla de abusos, ilegalidades y chapuzas que han marcado el proceso contra Egunkaria, y que han sufrido sus cinco directivos ayer absueltos, pero también los trabajadores que quedaron en la calle, sus lectores, y los ciudadanos que sentimos amenazadas nuestras libertades y derechos con el atropello. 

La sentencia absolutoria tumba sin contemplaciones no sólo los argumentos de las acusaciones, sino también la forma de actuar del juez, el fiscal y los guardias civiles que mano con mano construyeron un caso artificial. Incluso las torturas denunciadas por los acusados son reconocidas por los jueces, que ven compatibles sus relatos con los informes médico-forenses, y aunque el tribunal no concluye nada, afirma que “no hubo un control judicial suficiente y eficiente de las condiciones de la incomunicación.” 

Repito lo que escribí hace meses: no basta con la absolución. Es necesaria una reparación, que se haga justicia hasta el final, que paguen los responsables, que les devuelvan lo perdido, que les resarzan por la condena que ya han cumplido, por las torturas, por la estigmatización. Y que pidan perdón los responsables, incluidos políticos y medios que se unieron al linchamiento. 

Como por algún sitio hay que empezar, que empiecen por lo fácil, que le devuelvan el autógrafo de Senna, y a partir de ahí sigan reparando todo el daño. Ya sé que hay cosas irrecuperables, irreparables, irreversibles –el propio cierre del diario-, pero hasta entonces no habrá justicia.