Trabajar cansa

Salvaos vosotros, que yo me quedo

"No es el momento de pensar en las elecciones, sino en el país, en los ciudadanos, que sabrán reconocer y recordar, cuando vengan tiempos mejores." -Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE-

                  

En el cine de acción hay un tópico en el que suelen recaer las películas de palomitas: ese momento en que los buenos son perseguidos por los malos, que están a punto de alcanzarlos, y entonces uno de los buenos se detiene y dice eso de: "seguid vosotros, que yo los mantendré a raya mientras huís." Los otros exclaman: "¡Pero si te quedas te atraparán, acabarán contigo!". A lo que el héroe, con gesto grave y voz solemne, replica: "Yo me quedo. Salvaos vosotros, aún estáis a tiempo."

Lo hemos visto mil veces: el vaquero que se queda para defender el desfiladero frente a los indios mientras sus compañeros ganan ventaja; el marine que aguanta la trinchera hasta la última bala, el valiente que planta cara a los zombies o a los alienígenas y que antes de morir se lleva por delante a unos cuantos.

Pues ése parece ser el último recurso argumental del Gobierno frente a las críticas por su plan antisocial de recortes: aunque no lo entendamos, el presidente está haciendo un ejercicio de responsabilidad pensando en todos nosotros y en el futuro del país, aunque sea al precio de sacrificar su propia carrera política. Generoso hombre de Estado, no le importa perder las próximas elecciones, sólo piensa en nosotros, en que nos salvemos. Él se quedará en el desfiladero conteniendo a los especuladores, y si es necesario se hará estallar con una granada para llevarse por delante a unos cuantos malvados.

Y dentro de unos años, cuando la crisis haya pasado y vuelva a brillar el sol, sabremos reconocer el sacrificio de nuestro héroe, y le mostraremos la gratitud que hoy le racaneamos.  O quizás espera que se lo reconozcamos incluso antes, en las elecciones, aunque se presente tullido o moribundo tras el duro enfrentamiento cuerpo a cuerpo con los malos, pues no olvidemos que en las pelis, cuando todo parece haber acabado, se oye una voz entre los escombros, y rescatan al héroe sacrificado, que milagrosamente salió vivo.

La idea es buena, emocionante, y nos gustaría creerla. Pero no cuela.