Perder la Moncloa ya es lo de menos

“No estamos en un drama, no desaparece el zapaterismo por quinientos votos en Madrid; al contrario, creo que el zapaterismo se fortalece.” -Elena Valenciano, Secretaria de Política Internacional del PSOE-

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Ante la rapidez con que Zapatero está cavando su tumba política, y el empeño que pone en hacer más profundo el hoyo, caben dos hipótesis extremas: que sea un genio o que sea un inútil. Es decir: o lo que parece una cuesta abajo es en realidad una forma de tomar carrerilla para levantar el vuelo cuando menos lo esperemos, y todo responde a un plan astuto para tocar fondo y luego rebotar más alto; o todo es tan lamentable como parece, y no hay salvación para él ni para su partido.

Tal vez haya quien todavía quiera creer en la primera posibilidad, que no cunda el pánico, el jefe lo tiene todo previsto, hay que confiar en él, que para eso es el ‘Maquiavelo de León’, apodo torero que da título a un libro reciente. Pero muy maquiavélico debe de ser su plan, porque hasta ahora parece todo lo contrario: una sucesión de tropezones para no sólo caer en el hoyo, sino además de cabeza. Recortes sociales, promesas incumplidas, ruptura con los sindicatos, huelga general y ahora las primarias. Si lo hiciera a posta y se propusiera hacer todo lo posible para perder en 2012, no le saldría mejor.

La última, la de Madrid, ni siquiera tiene excusa: no puede decir que han sido los mercados los que le han obligado a forzar unas primarias donde no ganaba nadie. Si hubiera vencido Jiménez, todo su supuesto atractivo en las encuestas se habría desinflado por aparecer como candidata del aparato; y en cuanto a Gómez, salvo que las regionales se adelanten a la próxima semana, su sonrisa de triunfador no le va a dar para llegar a mayo con opciones.

Dijo hace unos días el secretario general de CCOO, Fernández Toxo, que Zapatero se está suicidando. Y eso empiezan a pensar muchos de los suyos, con un añadido: que se trata de un suicidio colectivo, al que serán arrastrados todos, pues perder la Moncloa ya es casi lo de menos, viendo el negrísimo panorama que tienen por delante: el PSOE puede perder Cataluña primero, después la mayoría de comunidades y capitales, y finalmente Andalucía, antes de la Moncloa. Suicidio, colectivo, y con agonía prolongada. A ver quién lo resiste.