Trabajar cansa

¿Sólo falta poner nombre al ataque a Libia?

"Es una crisis humanitaria en nuestro patio. No puedo imaginar que permanezcamos al margen si continúa." -Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN-

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En el Mediterráneo se está rifando un bombardeo, y Gadafi lleva todas las papeletas. Bueno, Gadafi no: los libios, que serán los que sufran los humanitarios misiles si la OTAN decide salvarlos.

Se está rifando, y no sé si queda tiempo para detener la tómbola, porque veo muy lanzados a los partidarios de la intervención. No sólo se multiplican las declaraciones públicas y los contactos entre países para, como mínimo, establecer una zona de exclusión aérea. Además los preparativos militares siguen adelante, por si acaso.

Según contaba Al Yazira, Malta es ya el centro de operaciones, donde se está preparando todo lo necesario para una posible intervención. Y desde hace días los aviones de vigilancia AWACS sobrevuelan la región. A lo que se suma un confuso incidente con militares británicos sobre el terreno.

El ardor guerrero y los movimientos de tropas y armamento tienen siempre un punto de no retorno, cruzado el cual ya no hay más remedio que seguir adelante y llegar hasta el final. Lo que cuesta poner en marcha un ejército no es nada comparado con lo que cuesta detenerlo una vez echa a andar. Uno empieza a mover barcos, aviones y soldados, y a partir de cierto volumen ya no hay quien los devuelva a casa. No sabemos si hemos pasado ya ese punto crítico, pero parece que andamos muy cerca.

Ya sea con una coartada humanitaria, o con una coartada estratégica –ante un hipotético vacío de poder en un país cercano y donde hay tantos intereses-, me temo que vamos camino de otra guerra, para así cumplir esa ley no escrita de que todo presidente estadounidense debe empezar una.

Además, no veo a la gente con mucho ánimo de pancarta, y ya hay encuestas con una mayoría favorable a intervenir, cosa nada extraña dado el bombardeo de la otra guerra, la de propaganda. Para acabar de animar la rifa, los propios sublevados piden una intervención de la que quizás acaben arrepentidos un día.

A la velocidad que va todo, me temo que sólo falte un detalle: elegir el nombre de la operación. Ya saben, algo bonito tipo "Libertad duradera". ¿Alguna sugerencia?