Trabajar cansa

Un israelí vale mil palestinos

 

En el mercado de Oriente Próximo, un israelí vale mil palestinos. 1.027, para ser más exactos, que son los presos que Israel liberará a cambio de que Hamás devuelva al soldado Gilad Shalit.  El alto precio lo acepta Israel, que soltará a muchos con cadena perpetua; y lo sabe Hamás, que no firmaría por menos.

La cotización de Shalit no sorprende, pues no se aleja de la proporción habitual en la región, que como sabemos es pura desproporción: por cada israelí muerto suelen caer decenas de palestinos en la represalia; y cuando las acciones toman forma de guerra abierta, la relación entre víctimas suele ser de cien a uno como mínimo.

El precio también se ha aplicado en canjes anteriores, pues no es la primera vez que Israel libera por centenares no ya a cambio de soldados, sino de sus cadáveres. Y para calcular bien en cuánto se estima la vida de Shalit, hay que recordar que tras ser capturado y llevado a Gaza, hace cinco años, Israel lanzó una operación para rescatarlo que dejó más de 400 palestinos muertos y cientos de prisioneros que siguen en cárceles israelíes.

La prensa repite que el soldado está secuestrado, mientras que los palestinos están detenidos, o encarcelados. Y aunque es cierto que lo de Shalit es un secuestro -pues aunque inicialmente fuese un prisionero de guerra, se desconoce su paradero y no lo visita ni la Cruz Roja-, las condiciones de los palestinos no son mucho mejores: como aquél, muchos de los 6.000 en cárceles israelíes tampoco han sido juzgados, o lo han sido en juicios militares sumarísimos; entre ellos hay niños, y los miembros de Hamás llevan aislados y sin visitas el mismo tiempo que Shalit. Todos ellos tienen también nombre, rostro y familia, aunque no ocupen portadas como los padres de Shalit, que por supuesto no merecen tanto sufrimiento.

Puestos a calcular precios, y hablando de secuestros y cárceles, habría que incluir también al millón y medio de palestinos que lleva años confinado en Gaza, cuyo bloqueo se endureció precisamente por el secuestro de Shalit.

Dicen los críticos que el canje creará un precedente, y mostrará a Hamás que merece la pena capturar soldados, por lo que no tardará en atrapar otro. Dando la vuelta al argumento, también Israel tendrá motivos para retener a miles, y así tener cash para el próximo intercambio. Así de terrible es la realidad en la región.