El paraíso no es lo que era

 

Que el paraíso es un lugar legendario ya lo sabíamos. Lo que no sospechábamos es que uno de esos paraísos, el fiscal, también era en realidad una leyenda, urbana si quieren. Tanto hablar de los paraísos fiscales como lugares alicatados de oro hasta el techo, y resulta que no eran para tanto.

Sólo así se explica que, tras dos años de implacable lucha contra los territorios offshore, el resultado sea tan escaso: 14.000 millones de euros es lo que dice la OCDE que se ha recaudado después de que los países del G-20 decidiesen acabar con los rincones más paradisíacos del planeta. 14.000 millones. Con eso no da ni para media recapitalización de bancos españoles. Calderilla, como quien dice.

Así que una de dos: o los paraísos no eran para tanto, o es que el G-20 no se ha aplicado tan en serio como prometió en aquellas cumbres de 2009, cuando nos prometían refundar el capitalismo, ¿recuerdan? Más bien lo segundo, porque según algunas estimaciones, sólo en un año se evapora cerca de un billón y medio camino del paraíso; de modo que lo recaudado en la valiente lucha contra estos territorios sería sólo un 1% de lo que se mueve en un año.

La OCDE se disculpa asegurando que esto sólo es el comienzo, que ya retornarán más capitales evadidos. Pero viendo el rigor con que han tratado a los paraísos, no podemos esperar mucho más que otro puñado de calderilla. Basta decir que, cuando el G-20 prometió atacar el problema, se publicó una lista negra. Para ser borrado de ella era condición necesaria la firma de un acuerdo de información fiscal y financiera con otros doce países.

¿Y qué hicieron los paraísos? Pues la mayoría firmar con países de escaso peso económico, o directamente con otros paraísos. Que las Islas Caimán puedan, es un suponer, suscribir acuerdos con Liechstentein y Jersey, y así salir de la lista negra, puede parecer una broma, pero no.

Si todas las promesas son igual de rigurosas que la lucha contra los paraísos fiscales, apañados estamos. Ahora que la OTAN se ha quedado sin trabajo en Libia, ya podía ocupar algún paraíso. A ver si así recuperamos algo.