Trabajar cansa

'Zetajoy', con 'Merkozy'

 

Como este año en la política europea se lleva el modelo centauro, que han puesto de moda Alemania y Francia con ese Merkozy que tiene cuerpo de Sarko y cabeza de Angela, aquí hemos improvisado nuestro propio modelo de político híbrido: el que alrededor de unas amistosas cañas han formado los dos presidentes de gobierno, el saliente y el entrante, y que no sé si deberíamos llamar Rajatero, Zapajoy o, para aproximarlo más a su ideal francoalemán, lo dejamos en Zetajoy.

Dentro de la campaña "devolvamos la confianza a los mercados", PP y PSOE están escenificando un superbuen rollo en el traspaso de poderes, y nos aseguran que Rajoy y Zapatero, además de hacer manitas políticas en la comida del día de la Constitución, hablan por teléfono todos los días un ratito, parece que con muy buena química.

No creemos que el romance vaya a mayores y acaben fusionándose en partido único, un PPSOE, pero por ahora todo son promesas de lealtad, y cantos a la unidad y la superación de diferencias para salvar España. Pues será todo lo tranquilizador que quieran para los mercados, pero a otros nos inquieta.

De entrada, el primer gesto de unidad del siamés Zetajoy ha sido su adhesión inquebrantable al eje Berlín-París: nos apuntamos a la propuesta de reforma de Merkozy antes que nadie, sin conocer todavía muchos detalles de la misma, y cuando cada vez más voces rechazan en Europa que los gobiernos francés y alemán cojan el timón por su cuenta. Empezando por sus propios países, donde los socialdemócratas denuncian la "germanización" de Europa, la obsesión con el déficit y la reforma del Tratado propuesta. Haría bien Zapatero, entre caña y caña, en atender a las recientes palabras del ex canciller Helmut Schmidt, del SPD, o a las del francés Hollande.

Puede que la reforma de Merkozy no llegue muy lejos, pues se enfrenta a no pocos recelos y dificultades. De hecho, tal vez el propio Sarkozy no esté para contarlo, ya que tiene presidenciales en primavera. Pero da igual: aunque fracasen, nosotros hacemos los deberes por adelantado, antes de que nos los pongan. Qué aplicados.