Traducción inversa

Éramos pocos y parió Juan Costa

  El ex ministro de Aznar y actual diputado del PP Juan Costa ha escrito un libro y ahora lo está promocionando. Se trata de La revolución imparable. Un planeta, una economía, un gobierno (Espasa). Lo que viene a decir en esencia en este texto es que la economía global está abocada a una crisis recesiva mucho más grave que la actual. Emulando a Nostradamus, pero en la corta distancia, cifra el estallido de ese otro apocalipsis en diez años. Según él la única solución para impedir el desastre es apostar por un nuevo modelo de desarrollo e invertir en nuevos sectores económicos, como las tecnologías de la información y la comunicación y las energías limpias.

  Acabáramos. No deja de ser gracioso que un hombre con el perfil de Juan Costa venga a denunciar no ya las miserias económicas locales, sino el sistema en sí. Porque lo que está claro es que  la idiosincrasia que está en crisis es la del capitalismo. Al fin y al cabo, él mismo reconoce que sin atajar la pobreza global o la agresión al medio ambiente (dos características inherentes al sistema económico imperante) no hay futuro posible.

  Antes de dar la bienvenida a Costa a las filas de la izquierda, sin embargo, hay que recordar que los males que diagnostica están también íntimamente relacionados con las actividades, sin ir más lejos, de su hermano Ricardo. El Infiniti de Ric Costa (como  el palacete de Matas, los trajes de Camps y todo lo que se está desvelando de la red Gürtel) es la metáfora más plástica y exacta posible de una organización económica guiada por la avaricia y el beneficio de unos pocos. Habrá que hacérselo mirar.