Otra vez cuatro gatos

“Luego diréis que somos cinco o seis”, se suele gritar preventivamente en las manifestaciones. Para despistar, La Razón lo reduce a porcentaje: “Los sindicatos no logran movilizar ni al 23 por cien de sus afiliados”, cacarea en primera. Por toda ilustración de la protesta, tres participantes vaso de cerveza en mano para que el ingenioso portadista terminara de lucirse: “El mensaje sindical: ‘¡Ahora, a tomar Cervezas!’. Liberados siguieron al pie de la letra las indicaciones sindicales en los alrededores de la Puerta del Sol”. Cuánta chispa. Y cuánta caspa.

Según el editorialista de El Mundo, no es que fueran pocos los que pisaron el asfalto el domingo; es que no eran los que tenían que pisarlo. Ojo al teorema: “Los que ayer salieron a la calle no eran las personas que más dificultades tienen como consecuencia del agravamiento de la situación económica, sino los miles de liberados y afiliados a los sindicatos que defienden sus intereses en en perjuicio de los desempleados”. Vamos, que aquí el personal se queja de vicio. Y como remate, el titular: “Es Rajoy quien representa la voz de la calle”.

¡Ra, ra, ra… Rajoy!

Con las palmas y las orejas enrojecidas de tanto aplaudir, el amanuense de jornada de ABC se suma a la moción de su colega pedrojotesco. “Rajoy, un líder indiscutible”, titula una pieza que se podría resumir en una de sus sentencias lapidarias: “La gran mayoría de los ciudadanos tienen ahora la sensación de que España está en buenas manos”. Unas páginas más allá, Isabel San Sebastián recuerda que el de Pontevedra cuenta con “el apoyo de una mayoría más que suficiente de la sociedad española, no por más silenciosa menos cualificada. Porque ahí radica exactamente el concepto de legitimidad en democracia. No en el tamaño de la pancarta que se sujeta”. Menos en las manifestaciones antiabortistas y las de la AVT, faltaría más.

En Libertad Digital, el hasta ayer motejado maricomplejines deviene de pronto en paladín carismático. “Es una buena señal que el presidente Rajoy haya defendido con claridad su reforma laboral”, anota el editorialista en una loa titulada “Sin miedo, sin titubeos, sin hipotecas”. Tras la lisonja, el encargo: “Para eso le han elegido los ciudadanos. Debe llevar adelante sus planes y, si es preciso, responder al chantaje sindical con una ley de huelga, como la prevista por la Constitución desde hace 34 años”.