De Valencia a Atenas

La policía homenajea a Fraga en Valencia y las plumas trogloditas se suman mezclando, como en el glorioso ministerio, información y propaganda. “La izquierda agita la calle. España no puede ser Grecia”, ulula La Razón en primera. En un minieditorial, la moralina: “La protesta juvenil de Valencia merece que todos los partidos políticos actúen con responsabilidad en lugar de hacer leña política de los enfrentamientos con las Fuerzas de Seguridad y apoyar con sus denuncias a quienes toman las calles con violencia”. La duda es: ¿quién tomó la calle con violencia? Si han visto las imágenes, tendrán la respuesta.

El editorialista de Libertad Digital no cabe en sí de gozo. Ya iba siendo hora, se felicita en voz alta, de repartir un poco de jarabe de palo a la chusma alevín: “Es una buena noticia para los ciudadanos, que la Policía haya recibido, al fin, la orden de aplicar la Ley y protegerles, garantizar su derecho a disfrutar del espacio público, su derecho al trabajo o su derecho a la propiedad privada frente al desafío a esos y otros derechos individuales por parte de grupos insignificantes pero muy violentos”. Violentísimos. Se cuenta que muchos llevaban libros en las mochilas.

Unos gallitos, según ABC

El vetusto ABC, que tiene décadas (los 50, 60 y 70) de experiencia en el tratamiento de alborotadores callejeros contra el régimen, aplica la fórmula de aquellos años: ni una mención en su primera. Para quien se aventurase a las páginas interiores, la doctrina de rigor: “Los jóvenes —algunos de los que se vieron en la manifestación, por cierto, ya más cerca de la madurez que de la Secundaria— tienen todo el derecho a mostrar públicamente sus inquietudes ante una reforma, pero tienen igualmente la obligación de respetar ciertos límites en su protesta y evitar convertirla en un pulso de gallitos contra la Policía”. Más que nada, porque llevan las de perder.

En La Gaceta daviliana, literalmente, más madera: “La izquierda radical se enfrenta con la policía en Valencia”, hacía como que se echaba las manos a la cabeza en portada el papel intereconómico. ¿De dónde sale tal enunciado? Adivinen la uniformada fuente: “Las fuerzas de seguridad afirman que había elementos de extrema izquierda infiltrados entre los manifestantes”. Y en la letra pequeña, un detalle sin importancia: “aunque no pudieron confirmar si estos se encuentran entre los detenidos”.