Un chiste sobre la corrupción

Este es un chiste muy antiguo sobre la corrupción oficial en Latinoamérica. El presidente mexicano, de visita en Brasil, queda deslumbrado por el suntuoso piso de mil metros cuadrados del que es propietario su homólogo. “¿Cómo lo has conseguido?”, le pregunta. El anfitrión lo invita al balcón y, señalando un estadio de fútbol, un puente, una autovía y otras obras públicas, le dice: “¿Ves todo eso?”. Tras obtener una respuesta afirmativa, confiesa: “El 50%”, en alusión a la tajada que ha obtenido. El presidente brasileño devuelve la visita y se maravilla con la riqueza del mexicano, muy superior a la suya. “¿Cómo lo has conseguido?”, inquiere. El anfitrión lo invita a sobrevolar la capital en su avión privado. “¿Ves ese estadio, y aquel teatro, y aquel puente, y aquella autopista?”, pregunta. “No, no los veo”, responde el brasileño. “100%”, dice el mexicano.

Ya no hay que cruzar el océano. La broma se puede contar utilizando como protagonista al PP, enfangado en el mayor escándalo de corrupción política de la democracia. Dos ejemplos extraídos de la lista interminable de tropelías. Uno con “el 50%” (mordida sobre obra existente): el velódromo Palma Arena, cuyo coste de contratación, de 48 millones de euros, se infló hasta los 100 millones en el transcurso de su construcción. El entonces presidente de Balears, Jaume Matas, habría engrosado su patrimonio a través de ese desvío de fondos, según el auto judicial. Su incremento patrimonial incluye una suntuosa mansión en Palma y un costoso piso en Madrid. Sí, como en el chiste.

Y un ejemplo con “el 100%” (obras fantasmas): el Gobierno de la Comunidad de Madrid adjudicó el 11 de octubre de 2006 dos contratos de campañas publicitarias a un par de empresas desconocidas –MQM y Over Marketing y Comunicación– por un total de 3,25 millones de euros. En marzo de 2007 se redujeron los objetivos de los contratos, sin que se modificaran los importes económicos. Lo más grave, si cabe, es que no existe constancia de que los trabajos se ejecutaran. ¿Quién o quiénes se forraron con la operación? (La justicia podría actuar de oficio ante este escándalo que Público lleva denunciando desde hace días).

Si en juego no estuvieran el dinero de los ciudadanos y la calidad de la democracia, todo esto sería, sin duda, un gran chiste.