¿Por qué Damasco?

Tomás Alcoverro acaba de publicar “¿Por qué Damasco?”, un libro que en su mayor parte describe la vida en las zonas de Siria que están en dominio del gobierno de Bashar al Assad.

Alcoverro es el veterano y experimentado corresponsal de La Vanguardia en Beirut, donde ha vivido desde los años setenta, los años horribles de la guerra civil que se prolongó hasta 1990. Reside en un precioso apartamento en el céntrico y dinámico barrio de Hamra, una casa-museo en la que entre otras cosas destaca su espléndida biblioteca sobre temas de Oriente Próximo.

“¿Por qué Damasco?” nos ofece un ramillete de estampas de la capital siria que tienen un gran interés para quien no conozca esta ciudad que presume de ser la capital más antigua del mundo continuadamente habitada.

Alcoverro, que la conoce bien, nos describe sus barrios y sus personajes, con su estilo lúcido y certero, usando una lengua exquisita en la que no sobra ni falta ningún adjetivo, en la que una esquina cualquiera puede convertirse en un lugar emblemático de Damasco y del conflicto que ya dura más de seis años. Es un libro que solamente podría haber escrito un periodista tan experimentado y curioso como él.

Alcoverro no es uno de los periodistas que se dejaron secuestrar por los oropeles de las primaveras árabes. En varias ocasiones confiesa que no le atrajeron aquellas músicas celestiales que arrastraron a un gran número de colegas occidentales.

“Desde el principio, la guerra de Siria, iniciada hace casi (seis) años, fue mal descrita y peor interpretada”, nos advierte en su libro, publicado por la editorial Diéresis.

Tomás no contesta a la pregunta del título del libro, al menos no explícitamente, aunque en sus páginas están las respuestas que el lector sin duda verá, aquí y allá, en activa y en pasiva. Al final del libro, Alcoverro se confiesa diciendo que es un pesimista con respecto al futuro de la región. Y viendo el panorama de Oriente Próximo, su pesismismo está sobradmente fundado.